viernes, 23 de noviembre de 2012

Espectáculo bochornoso




El espectáculo dado por la derecha francesa estos días puede ser calificado, sin mucho sascarmo, como bochornoso. Dos líderes, practicamente empatados en los resultados electorales de las primarias y  enfrentados a muerte que parecen dos boxeadores noqueados al borde del desplome. Disfrutando del paisaje está  Marina Le Pen, la líder de la ultraderecha, que solo tiene que ganar ante la pelea de Jean-Francois Copé y Francois Fillon.

El primero es un populista, convencido de que en Francia los blancos sufren racismo. Descendiente de judíos checos, Copé plantea un radicalismo no muy alejado del Frente Nacional de Le Pen.

Enfrente, está el centrista Fillon, adalid de una derecha imtegradora capaz de formar un gobierno razonable y creíble. 

Y entre bambalinas, permanece agazapado Nicolas Sarkozy, quien se relame ante las posibilidades de volver al Elíseo, ante la lucha fraticida de sus sucesores al frente de la Unión por un Movimiento Popular, que amenaza con la desintegración del partido.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Cuando el agua irrumpe




Las labores de reconstrucción de Nueva York tras el paso devastador del huracán Sandy serán arduas: hay que reabrir el túnel de Queens-Midtown, que conecta con Manhattan, y hay que reparar la estación de trenes de Hoboken, entre otras muchas obras necesarias tras los destrozos ocurridos por la irrupción del mar.

Pero lo más difícil de solucionar es precisamente esto último: la irrupción del mar, debido a que las aguas que rodean Nueva York han crecido dos centímetros y medio en la ùltima década. La causa, aun sin estar del todo clara, parece apuntar al cambio climático, debida al calentamiento global.

Evidentemente, hay soluciones como las que llevan poniendo en práctica los holandeses desde hace siglos, mediante la construcción de diques. Pero en cualquier caso son remedios muy caros. Incluso para el país más desarrollado del mundo.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Mujeres obispos



La Iglesia anglicana ha rechazado la ordenación de mujeres obispos. El Sìnodo General  de la Iglesia de Inglaterra no dio el placet para ello, pese a que desde 1992 autorizó  la existencia de sacerdotisas, el escalón inferior en la jerarquía eclesiástica.

El Sínodo se divide en tres cuerpos: obispos, clérigos y laicos. Para aprobarse cualquier medida se necesita el apoyo de dos tercios de votos de los tres colegios. La ordenación de mujeres para el epicospado pasó el filtro de los obispos y el de los clérigos, encallando en el colegio de los laicos, donde se quedó en el 64% de los votos, a dos puntos de la mayoría requerida.

Pese a las llamadas a favor de la ordenación de mujeres obispos del arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, primado de la Iglesia Anglicana, y de su sucesor, Justin Welby,  los laicos anglicanos han bloqueado la medida.  La Iglesia Anglicana se ha visto sometida en los últimos años a diversas presiones centrífugas, algunas de ellas contradictorias.

La primera es la deserción de fieles hacia el catolicismo. Su perfil es el de creyentes conservadores reacios a la ordenación de mujeres y homosexuales. La segunda es la relación de la Iglesia de Inglaterra con otras anglicanas. En Estados Unidos, son más partidarios de apostar  por la inclusión de las mujeres y los homosexuales en puestos de responsabilidad de la Iglesia. En cambio, la poderosa Iglesia Anglicana africana, nacida del colonialismo británico en el continente negro, es totalmente reacia. Todos estos aspectos ponen en duda la unidad de la Iglesia Anglicana, tensionándola.

Son datos de un debate que a veces se presenta de manera muy superficial en la prensa de nuestro país. En definitiva, a nadie le obligan a ser anglicano. Son sus normas. O las tomas o las dejas.

martes, 20 de noviembre de 2012

El ultra de Bombay



Entre los obituarios del día destaca el fallecimiento de Bal Thackeray, el líder del movimiento ultraderechista hindú Shiv Sena. El nacionalista marathi murió fulminado por un ataque al corazón a los 86 años de cárcel.

De verbo incendiario, Bal había nacido en la India británica, pero sus inclinaciones políticas no le llevaron por el moderado Partido del Congreso, quien transigió con la existencia de una patria para los musulmanes indios: Pakistán.  Bal fundó en 1966 el radical Shiv Sena, el ejército de Shivaji, en recuerdo de un guerrero del siglo XVII que luchó contra los mogoles. Los mogoles, además de edificar una refinada civilización,  propagaron el islamismo en la India, por lo que son anatema para los que aspiran a una India pura, sin musulmanes.

El problema es que una vez separadas India y Pakistán, tras la independencia en 1947, quedaron bolsas de población  en ambos países con creyentes de la otra religión; es decir, musulmanes en India e hindúes en Pakistán. Las primeras semanas tras la retirada británica se saldaron con muertes y largas marchas dramáticas de desplazados buscando su patria. Se calcula que hubo unos 200.000 muertos en esta violencia nacionalista. Desde entonces, India y Pakistán, países con armas atómicas, se han enfrentado en tres guerras. Un 12% de la población de India es todavía hoy musulmana. En determinadas zonas, como la cosmopolita Bombay, ese porcentaje se incrementa al 17%.

En diciembre de 1992, Bal lanzó a sus fieles del Shiv Sena -cuya nomenclatura recuerda a los fenianos irlandeses- a una orgía de violencia y destrucción en Bombay contra los musulmanes, los diferentes, que ocasionó un millar de muertos. Pese a que se le juzgó, finalmente aquellos actos quedaron prescritos y Bal no pisó la cárcel. De hecho ha muerto en su casa.

Bal se mostró siempre partidario de una dictadura en la India y mostró sus simpatías por Hitler. A iniciativa suya, Bombay trucó su nombre oficial por el de Mumbai, más acorde con el idioma marathí, mayoritario en el estado indio de Maharastra. Pero me van a permitir que yo siga llamando Bombay a esa ciudad de más de trece millones de habitantes. Lo peor con los nacionalistas excluyentes es hacerles caso.



lunes, 19 de noviembre de 2012

Los responsables del sainete




La crisis bancaria sufrida en este país deberíamos cerrarla no solo con el saneamiento de diversas entidades financieras pagado entre todos los españoles, sino con las exigencias políticas y penales que se deriven de la pésima actuación de muchos. El último ejemplo está publicado hoy y nos cuenta que seis meses antes del colapso de Bankia, el Banco de España consideró en un informe reservado que a dicho grupo bancario le sobravaba solvencia.

El informe, elaborado en diciembre de 2011, es decir, cuando dirigía Miguel Ángel Fernández Ordóñez el Banco de España, situaba a Bankia en mejor situación que el Santander y el BBVA. Cuesta encontrar un ejemplo mayor de ineptitud.

Tras los ingentes sacrificios hechos por la sociedad española para sanear a los bancos es hora de exigir responsabilidades. Por eso deben acelerarse los procedimientos judiciales abiertos y debe reactivarse la moribunda comisión parlamentaria que aclare el papel desempeñado por cada uno de los actores de este drama, que sino fuera por la gravedad de lo ocurrido, a veces nos parecería un sainete. Es lo mínimo que se puede exigir.

viernes, 16 de noviembre de 2012

El fin de la ambigüedad



En un memorable artículo publicado hoy, el ensayista Jordi Gracia, catedrático de Literatura de Barcelona de la Universidad de Barcelona, nos alerta ante el fin de la ambigüedad en Cataluña. 

Desde la manifestación de la Diada se viene instalando en Cataluña una fractura social entre independentistas y contrarios que amenaza con dividir familias, amigos, vecindades, sociedades, etc. Es más desde posiciones de poder se incita a  cada uno de los ciudadanos a posicionarse en una manipulación maniquea de la que son muy conscientes los que la impulsan. Es el fin de la ambigüedad.

Esa fractura social ya la hemos vivido en otras partes de nuestro país con consecuencias lamentables para la vida social.  Deberían ser los políticos quienes, en vez de alentar este disgregador proceso, suturasen las heridas en aras de la integración social,  porque los sueños de unos, son los monstruos de otros.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Narco-Estado



Guinea-Bissau, antigua colonia portuguesa con un millón seiscientos mil habitantes, se ha convertido en uno de los narco-Estados peores,  desde que el pasado 14 de abril, el Ejército protagonizase un golpe de Estado y descabalgase del poder al presidente interino Raimundo Pereira.

Desde entonces, muchos aviones y avionetas han cruzado los más de 2.500 kilómetros que separan América Latina de África con sus bodegas llenas de cocaína, estupefaciente que luego termina en Europa.