lunes, 8 de julio de 2013

Registro de patriotas

Artur Mas parece dispuesto a replantearse el denominado Registro de Adhesiones Políticas, mediante el cual la Generalitat impulsaría sus políticas, entre ellas la independencia de España. El organismo fue ideado por Francesc Homs, su consejero de Presidencia y fiel escudero en las lides soberanistas que diseña el Gobierno de Artur Mas. El Registro tiene un tufo de listas de patriotas para saber donde está cada uno, para forzar adhesiones y sobre todo para dividir una sociedad, última razón de todo proceso nacionalista.

domingo, 7 de julio de 2013

Imposición de la ikurriña

La imposición de la ikurriña en el chupinazo de las fiestas de San Fermín nos indica por un lado hasta que punto EH BIldu es una fuerza totalitarista y por otro una execrable utilización de un símbolo que merecería más respeto por aquellos que se les llena la boca con ella. Pero la jugada de EH Bildu, sabrosa desde el punto de vista de su repercusión en medios de comunicación de todo el mundo, puede salirle por la culata, porque el rechazo que ha ocasionado entre la inmensa mayoría de los pamploneses es también evidente.

viernes, 5 de julio de 2013

¡Vaya papelón!

Vaya papelón el hecho por Francia, Italia y Portugal con el avión de Evo Morales, presidente de Bolivia. También conviene poner en prevención la actuación de España en este asunto, que sigue ofreciendo muchas dudas, lo que debería traducirse en una inmediata explicación pública del ministro García-Margallo ante el Parlamento. Máxime si la excusa es que se disponía de información de que iba dentro del avión Edward Snowden, el técnico que ha revelado el último gran escándalo de ciberespionaje. Es decir, para el máximo responsable del Ministerio de Asuntos Exteriores español es una razón convincente impedir el paso de un avión de un jefe de Estado porque existen sospechas de que viaja a bordo una persona reclamada por Estados Unidos por el solo hecho de evidenciar que este último país se dedica a espiar a sus socios y otros países amigos. Difícilmente se puede ser más servil ante Estados Unidos, la otrora potencia hegemónica, que ve perder progresivamene su posición moral encumbrada en el orden mundial, precisamente por hechos como éste.

jueves, 4 de julio de 2013

Una mácula de origen

Los militares egipcios han perpetrado un golpe de estado por el que han depuesto al presidente legítimo, el islamista Mohamed Morsi, quien fue elegido democráticamente hace un año. El Ejército del país árabe recupera así su papel de tulelaje sobre la sociedad que ejerció desde 1952, cuando el Movimiento de Oficiales Libres derrocó a la monarquía de Faruq I. Desde entonces y hasta hace dos años, el Ejército dirigió Egipto con mano de hierro. Primero con Nasser, el militar panarabista que hizo frente a Occidente por el Canal de Suez. Luego con su sucesor, Sadat, quien pagó con su vida haber firmado la paz con Israel. Y después, Mubarak, destronado precisamente en la Revolución de 2011. El Ejército ha vuelto a demostrar quien manda en Egipto, aunque en esta última intervención mantendrá una fachada: el nuevo presidente es el máximo mandatario del Poder Judicial, Adly Mansur, encargado de dirigir una nueva transición política. La clave es saber ahora que harán los Hermanos Musulmanes, quienes mandaban hasta ayer. El expresidente Mursi se encuentra detenido por el Ejército y en sus únicas declaraciones conocidas ha hecho un llamamiento a evitar un baño de sangre. Otros trescientos dirigentes islamistas han sido igualmente detenidos. ¿Aceptarán los Hermanos Musulmanes la pérdida del poder? ¿O se sublevarán? Durante las seis décadas de nasserismo y de sus sucesores, los Hermanos Musulmanes fueron perseguidos y encarcelados. Su mítico lider, Hassan al-Banna, había muerto aseinado poco antes, en concreto en 1949. ¿Responderàn ahora, como hicieron entonces, con actos terroristas? Una de sus escisiones más extremistas asesinó a Sadat por infiel. Y la segunda incógnita importante es saber si el Ejército admitirá la devolución del poder a la sociedad, aceptando limitarse a su papel de tutelaje. Aquí entran en juego, los partidos laícos y sus líderes más conocidos como El Baradei. ¿Serán capaces de poner en pie un nuevo régimen laico y mínimamente democrático a la sombra de los militares? O la indudable marca de haber echado a los islamistas por medios no democràticos les persiguirá siempre, deslegitimando su poder.

miércoles, 3 de julio de 2013

La difícil salida de Egipto

La situación en Egipto ha llegado a un punto de enfrentamiento completo y frontal entre dos opciones ideológicas. Por un lado, la encabezada por el presidente Mohamed Morsi, elegido democráticamente, y que pretende la islamización del país. Su formación, los Hermanos Musulmanes, se ha infiltrado en todas las estructuras del Estado, salvo el Ejército, y pretende instaurar la sharia, la ley islámica en el país del Nilo. Enfrente, como una fuerza similar en cuanto a partidarios, se encuentran las fuerzas laícas, más dispersas y menos unidas en torno a un partido y un dirigente. La única figura capaz, hoy por hoy, de aglutinar a esa fuerza es Mohamed el Baradai, pero es más popular fuera que dentro de Egipto. A este grupo se unen los nostálgicos del régimen de Mubarak, los nasseristas, laícos y socialistas, que hace medio siglo fueron inmensamente populares. El problema es la existencia de dos egiptos, difícilmente reconciliables. Ello es debido al carácter holístico de los planteamientos ideológicos de ambas opciones. Es decir, sus aspiraciones sociales, políticas y económicas excluyen a sus rivales. La victoria de los islamistas impide que los laícos puedan desarrolar la vida a la que aspiran y al revés. En esa dura tesitura las posibilidades se limitan y reducen hasta que solo cabe desgraciadamente la guerra civil, mediante la cual una de los dos opciones se imponga violentamente a la otra. Morsi ha defraudado a lo que creían ver en los movimientos islamistas árabes condiciones de democratización. Es decir, que al igual que en Europa han existido partidos democrata-cristianos, en el mundo musulmàn podrían darse partidos democrata-islamistas. El caso de Turquía, país no arabe, pero si musulmàn, era un faro de esperanza que la represión ordenada por Erdogan sobre su población ha truncado. En vez de plantearse gobernar para todos y relativizar las exigencias de la mayoría que le llevó al poder, el intento de dominio de Morsi de los diferentes poderes del Estado egipcio ha mostrado la cara totalizadora de su proyecto. Muy significativo fue el decreto presidencial del 22 de noviembre, mediante el cual Morsi se autoconcedió inmunidad y plenos poderes para salvar la Revolución que desalojó a los militares nasseristas del poder. A diferencia de él, los dirgentes demócratas saben que no pueden imponer sus postulados, por mucha mayoría que tengan, porque siempre hay que respetar a las minorías que pueblan las sociedades cada vez más plurales del mundo. En ese sentido, la situación egipcia muestra paralelismos con el siglo XIX europeo, en concreto con España. Dos proyectos totalizadores y excluyentes llevaron al paìs a tres guerras civiles, desgarrándolo y convirtiendo a la península en un país misérrimo. Esa fue la lucha entre absolutistas y constitucionalistas, entre carlistas y liberales. Esa tragedia fue coronada ya en el siglo XX con la más sanguinaria guerra ocurrida por estos lares. De esa terrible dinámica empezamos a salir en 1977, con un retraso que nos llevó a la cola de Europa y que aún sufrimos.

martes, 2 de julio de 2013

Una magnífica foto

Ayer vimos una foto especialmente relevante para la política de este país, pero que apenas fue destacada por los medios de comunicación. El escenario fue el Ministerio de Industria y los protagonistas un ministro del PP, un presidente de un gobierno autónomo socialista, otro del PNV y otro del PP. Independientemente del plus que suponía ver al lehendakari en esa reunión, daba gusto poder apreciar como trabajaban codo con codo representantes de partidos políticos  diferentes con el objetivo de beneficiar a los ciudadanos. La razón de la reunión ha sido el ataque de las instituciones de la Unión Europea al sector privado de los astilleros. Ante ello lo más inteligente que se puede hacer es lo que vimos ayer: la unidad del Gobierno del PP con los ejecutivos regionales del PSOE, PNV y el propio PP de Asturias, Euskadi y Galicia. 35 años después de la la transición democrática empezamos a ser capaces de priorizar el trabajo conjunto, relativizando las ideologías. Nunca es tarde, si la dicha es buena.

lunes, 1 de julio de 2013

Otro grave error estadounidense

El espionaje de Estados Unidos a países de la Unión Europea excede lo imaginado. Lo revelado por el exempleado de los servicios de seguridad de EEUU, Edward Snowden, denota una desconfianza hacia un aliado de tal calibre que no deja de sorprender. Se espiaron las sedes de la UE en Nueva York y Washington, mediante asaltos informáticos y colocación de micrófonos ocultos. También en sedes de la UE en Bruselas. Y a los países que conforman la Unión Europea. Estados Unidos supervisaba cada mes 500 millones de llamadas telefónicas y de internet hechas desde Alemania. Ante la magnitud del escándalo, las autoridades europeas han amenazado con la suspensión de las negociaciones sobre libre comercio atlántico, que pretendía crear la mayor zona comercial del mundo. A los socios no se les espía, se ha dicho desde Bruselas. El caso es muy grave y exige que todos los países de la Unión Europea dejen muy claro a Estados Unidos el gravísimo y torpe error cometido.