martes, 11 de marzo de 2014
Mala dirección
El Gobierno pretende ampliar sus competencias en materia regulatoria del sector de telecomunicaciones. La futura Ley General de Telecomunicaciones, actualmente en tramitación en el Senado, preve hasta 22 nuevas competencias para el departamento que dirige José Manuel Soria.
Esta invasión del ejecutivo va en detrimento de la regulación ejercida por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, CNMC, y de lo recomendado por la Unión Europea. Incluso, la vicepresidenta de la Comisiön Europea, Neeelie Kroes, acusó al gobierno español por cometer injerencias y poner en peligro la independencia del regulador, de la CNMC.
Sin ninguna duda, que Soria ha escogido una mala dirección. Todo lo contrario a lo que debería ser: limitar las intromisiones políticas y potenciar las técnicas.
lunes, 10 de marzo de 2014
Sensatez
Finalmente hubo sensatez en el Partido Socialista, renunciando a la presentación de una moción de censura contra Yolanda Barcina en Navarra. Porque, ni lo escasamente aclarado en la Comisión de Investigaciön creada en el Parlamento Foral, ni la desaconsejable estrategia de juntar votos con la izquierda abertzale, la hacían políticamente razonable. Pese a ello, ha costado desanimar de la propuesta al todavìa líder de los socialistas navarros, Roberto Jiménez, quien debería renunciar a su cargo en el seno del partido.
viernes, 7 de marzo de 2014
Legalidad internacional
Por fin Estados Unidos y Europa se han posicionado claramente contra una iniciativa de autodeterminación. Tanto Washington como Bruselas entienden que la decisión del Parlamento de Crimea, apoyada por tres cuartas partes de sus diputados, viola la legalidad internacional.
Es verdad que tal pronunciamiento se ha hecho en un contexto de apoyo a una parte de un conflicto, en concreto a la revolución nacionalista ucraniana vivida en Kiev. Pero lo relevante, es que Occidente se apoya en la legalidad internacional. Esperemos que en el futuro se mantenga la coherencia.
Lo que no se hizo en 2008 cuando por presiones de Estados Unidos, bien es verdad que por la infausta administración Bush, muchos países occidentales reconocieron a Kosovo. O a principios de la década de los noventa del siglo pasado, cuando Europa jugó al aprendiz de brujo y en vez de contener ayudó a la implosión de la antigua Yugoslavia con el resultado de doscientos mil muertos.
jueves, 6 de marzo de 2014
Tribunales de Justicia
La Audiencia Provincial de Valencia ha ordenado que Ramón Jorge Rios Salgado, el kamikaze que mató a otro conductor en la AP-7 en 2003, ingrese en la cárcel para cumplir los doce años de cárcel que le restan de condena.
Se cumplirá así lo dictaminado por el Tribunal Supremo, quien enmendó la plana al Gobierno por concederle el indulto.
De esta manera, los tribunales de Justicia han hecho honor a su nombre y han afeado la actuación de un ejecutivo que debería replantearse seguir impartiendo el caduco derecho de gracia en el siglo XXI. El Estado de Derecho es el único capaz de corregir a los gobiernos.
miércoles, 5 de marzo de 2014
Aberración en Uganda
El presidente de Uganda, Yoweri Museveni, ha promulgado una dura ley contra los homosexuales de ese país africano. A partir de ahora, se castigará con 14 años de cárcel a los gays y lesbianas que sean declarados culpables de una sola relación sexual. La pena se incrementa hasta la perpetuidad a aquellos que reincidan o que practiquen sexo con menores o portadores del VIH.
Tamaña legislación aberrante solo es equiparable a la de aquellas naciones, también africanos, que practican la mutilación genital femenina, o la de aquellos países musulmanes que aplican la desigualdad jurídica a las mujeres.
El mundo occidental no puede comulgar con ninguna de estas prácticas y debe dejar claro en el concierto internacional su oposición, apoyando y ayudando, mediante el asilo, a todos aquellos activistas que se opongan a las medidas represivas dictadas por esos países. Por supuesto, que esa oposición occidental no debe pasar de lo dicho y convertirse en una justificación de invasiones militares, al modo que George Bush y los neoconservadores practicaron con lamentables consecuencias.
Pero, lo que sí debe hacer Occidente es rearmarse conceptualmente para luchar contra el pernicioso paradigma intelectual que consagra el aliento de la existencia de culturas diferentes. Tal planteamiento fue fruto de la Ilustración y por tanto se trata de otro hijo del mundo occidental, muchos de ellos beneficiosos para la Humanidad, aunque también los hubo perniciosos, como el que nos ocupa.
Su conceptualiación provino de un filósofo alemán: Johann Herder, quien fue el primero en hablar de culturas en plural. El desarrollo de sus ideas creó el Romanticismo, probablemente el movimiento conceptual más pernicioso que ha sufrido Europa y todo Occidente en la Edad Contemporánea. Fue el pistoletazo de salida de los pueblos y el inicio del espíritu del pueblo, Volksgeist, en alemán, cuya sola pronunciación nos sugiere el nazismo. Y también de las justificaciones de las diferencias culturales. Y a partir de ahí, dio lugar a la constitución y consagración de los diversos colectivos. Y en su defensa, ahora, estamos especialmente empeñados. Incluso, desde una determinada izquierda ideológica se aplaude e incentiva la sobreprotección de determinados grupos y minorías sociales, a las que se le ha dado el marchamo de colectivo, con medidas que llegan a incluir la discriminación positiva. Es un error, porque supone caer en la misma confusión ideológica que nos alarma de otras culturas. El planteamiemto occidental debe pasar por no aceptar la existencia de colectivos diferenciados, al igual que no transigir con las prácticas culturales aberrantes.
martes, 4 de marzo de 2014
Los pies de barro de Putin
No será la firmeza militar de la Unión Europea, ni la de Estados Unidos, la que haga desistir a Putin de intervenir en Ucrania. Bruselas, como es usual, no dispone aún de la cohesión interior necesaria para convertirse en un agente relevante en el mundo. Y Washington asiste a su reconversión de primera potencia mundial a sujeto relevante en un mundo multipolar. Ni Europa, ni Estados Unidos van a ir a una guerra con Rusia por Ucrania.
Por tanto, lo único que puede parar a Putin son los pies de barro de su propia económica. El revés sufrido ayer en la bolsa moscovita y los graves problemas que padeció durante toda la jornada su moneda pueden llevar a enfriar los ardores nacionalistas del presidente ruso. Y de hecho, tanto Bruselas como Washington parecen haber orientado sus represalias al aspecto económico, conscientes de que por ahí pueden hacer mucho daño a Moscú
Pero, de momento, Rusia mantiene su amenaza. De hecho se ha revestido ante la ONU de argumentos. De entrada, ha alegado que el presidente legítimo de Ucrania, Víctor Yanukóvich, elegido democráticamente y apeado de su puesto por una revolución nacionalista, le ha pedido que intervenga en Ucrania. La extinta Unión Soviética, idolatrada por Putin por su imperalismo, hizo lo mismo con Hungría y Checoslovaquia antes de invadirlas en 1956 y 1968 respectivamente.
lunes, 3 de marzo de 2014
Desatadas las furias del nacionalismo
El Senado ruso da luz verde a Putin para invadir Ucrania, mientras los rusos de la península de Crimea reclaman el derecho de autodeterminación frente a Kiev, y el nuevo gobierno ucraniano considera una operación de guerra la ingerencia rusa en Crimea. Efectivamente, la situación en el noreste de Europa es altamente peligrosa.
Y ello es debido, sin duda alguna, a que de nuevo hemos incitado a los nacionalismos, dejándolos salir de las jaulas donde siempre deberían estar recluidos. Sí, la revuelta de Kiev ha desatado las furias del nacionalismo. Y buena parte de la culpa la tenemos en Europa occidental, cuya opinión pública ha confundido una Revolución nacionalista con otra democrática. Parece mentira que, con lo que ha sufrido Europa durante el pasado siglo, sigamos teniendo éstos serios problemas de comprensión de la realidad. Pero tal vez no solo sea un problema de reflexión, al menos si de la opinión pública pasamos a las elites europeas que han vuelto a jugar como aprendices de brujo con la crisis de Kiev, tomando parte en el conflicto y apoyando a quienes por su posiciones antirusas más les convenía. Algo parecido pasó en la década de los noventa con la antigua Yugoslavia.
Y al error europeo se ha sumado rápido el interes del nacionalismo ruso, ávido en su irredentismo por recuperar las fronteras imperiales y/o soviéticas, logrando la desestabilización de toda una región y, quien sabe, si algo mucho más grave.
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