viernes, 20 de marzo de 2015
Contradicción
La Junta de Andalucia ha permitido que se reemplace una de las celosías de acceso a la mezquita de Córdoba, cuempliendo así los deseos del Cabildo catedralicio. El objetivo de éste es que los pasos de Semana Santa puedan entrar en el monumento histórico y celebrar sus estaciones penitenciales entre las arcadas omeyas.
Pero antes de seguir conviene mencionar dos cuestiones, una a favor y otra en contra de respaldar la decisión de la Junta de Andalucía Primero, la celosía a desmontar es de los años setenta; es decir, no se trata de un elemento arquitectónico antiguo. Y segundo, la decision la ha tomado la Comision Provincial de Cultura, que en cualquier otro país sería un organismo técnico, pero aquí, como es usual, está controlada por los dos grandes partidos.
Es decir, la decisión ha sido tomada por criterios políticos. Y no deja de ser curioso que la Junta de Andalucía que se ha significado por oponerse a las maniobras de la iglesia para considerar exclusivamente como catedral al monumento cordobés, acepte ahora que los pasos de Semana Santa entren en la mezquita. El PSOE experimenta así el mismo temor que recorrió a Podemos cuando se atrevió a dudar de la idoneidad de la Semana Santa, en aquel caso sevillana, dando inmediatamente un paso atrás y olvidándose de tan temerario planteamiento.
Porque más allá de la iglesia, están los sentimientos cristianos, tan enraizados en lo andaluz. Y claro, eso son votos. Pura contradicción.
miércoles, 18 de marzo de 2015
Democracia y responsabilidad
Benjamin Netanyahu, el líder de la formación derechista Likud, ha conseguido dar la vuelta a las previsiones y convertir a su partido en el más votado en las elecciones celebradas ayer en Israel. Logra 30 escaños, frente a 24 de los laboristas. Sobre un parlamento de 120 escaños, muy atomizado, como es usual en un sistema muy proporcional, Netanyahu será por cuarta vez primera ministro, pero tendrá que pactar con otras fuerzas políticas: los partidos religiosos y de extrema derecha, que radicalizarán aún más, si cabe, su planteamiento frente al conflicto de Oriente Próximo, raíz de muchos de los males que sacuden toda aquella región y cuyas consecuencias vemos llegar a Occidente en forma de terrorismo yihadista.
Nadie duda que el líder del Likud logrará los apoyos necesarios para disponer de una mayoría suficiente en la Knesset. Tampoco que el vuelco electoral que ha logrado in extremis se debe a su promesa de que mientras él sea primera ministro no habrá un Estado palestino. Israel cierra así la posibilidad de una paz basada en la existencia de dos estados: uno judío y otro árabe, que había sido la bandera electoral de los laboristas. Y sobre todo, éstos resultados, aumentan la presión contra los dirigentes moderados de los palestinos, que desde hoy tienen menos argumentos para seguir apostando por la no violencia.
Eso es exactamente lo que han elegido democráticamente los israelíes.
Nadie duda que el líder del Likud logrará los apoyos necesarios para disponer de una mayoría suficiente en la Knesset. Tampoco que el vuelco electoral que ha logrado in extremis se debe a su promesa de que mientras él sea primera ministro no habrá un Estado palestino. Israel cierra así la posibilidad de una paz basada en la existencia de dos estados: uno judío y otro árabe, que había sido la bandera electoral de los laboristas. Y sobre todo, éstos resultados, aumentan la presión contra los dirigentes moderados de los palestinos, que desde hoy tienen menos argumentos para seguir apostando por la no violencia.
Eso es exactamente lo que han elegido democráticamente los israelíes.
martes, 17 de marzo de 2015
Confundir el instrumento con la esencia
Izquierda Unida lleva camino de alcanzar la mayor de las intrascendencias. El esperpento al que asistimos todos los días, especialmente en su federación madrileña, no auguran nada bueno. Ahí está lo sucedido con Tania Sánchez y ahora con Mauricio Valiente.
Su inoperatividad alcanzada obedece a variadas razones, pero una de ellas, y probablemente no la más irrelevante, se deba a que han confundido el instrumento con la esencia. Me explico. Nadie hoy en día puede negar que la democracia debe ser básica en las relaciones políticas. Se trata de un instrumento fundamental para ordenar las relaciones humanas, pero no conviene convertirla en la única esencia de toda actuación.
Izquierda Unida vota entre sus afiliados y simpatizantes hasta la más mínima decisión, lo que complica su operatividad, máxime cuando no siempre está claro el universo de los potenciales votantes, algo demasiado habitual. Votación tras votación han llegado a la situación de tener una candidata, respaldada por las bases, pero expulsada de la formación, como Tania Sánchez, mientras el que aspira a ser el alcalde de Madrid, lleva el mismo camino. Eso sí, es raro el día en que no tienen alguna votación, en una senda que les llevará a convertirse en una formación asamblearia. Curiosa la evolución que va del centralismo democrático de sus ancestros comunistas al asamblearismo democrático actual.
Mientras han complicado tanto sus candidaturas que han diluido sus aspiraciones entre sus potenciales votantes, muchos de ellos compartidos por sus rivales de Podemos. Éstos han evolucionado en el camino inverso para fortalecerse y aspirar a asaltar el cielo en una auténtica concepción marxista, cuya praxis siempre consideró la democracia como un mero instrumento. Tal como releer a los clásicos marxistas evidencia.
Su inoperatividad alcanzada obedece a variadas razones, pero una de ellas, y probablemente no la más irrelevante, se deba a que han confundido el instrumento con la esencia. Me explico. Nadie hoy en día puede negar que la democracia debe ser básica en las relaciones políticas. Se trata de un instrumento fundamental para ordenar las relaciones humanas, pero no conviene convertirla en la única esencia de toda actuación.
Izquierda Unida vota entre sus afiliados y simpatizantes hasta la más mínima decisión, lo que complica su operatividad, máxime cuando no siempre está claro el universo de los potenciales votantes, algo demasiado habitual. Votación tras votación han llegado a la situación de tener una candidata, respaldada por las bases, pero expulsada de la formación, como Tania Sánchez, mientras el que aspira a ser el alcalde de Madrid, lleva el mismo camino. Eso sí, es raro el día en que no tienen alguna votación, en una senda que les llevará a convertirse en una formación asamblearia. Curiosa la evolución que va del centralismo democrático de sus ancestros comunistas al asamblearismo democrático actual.
Mientras han complicado tanto sus candidaturas que han diluido sus aspiraciones entre sus potenciales votantes, muchos de ellos compartidos por sus rivales de Podemos. Éstos han evolucionado en el camino inverso para fortalecerse y aspirar a asaltar el cielo en una auténtica concepción marxista, cuya praxis siempre consideró la democracia como un mero instrumento. Tal como releer a los clásicos marxistas evidencia.
lunes, 16 de marzo de 2015
91.500 euros
Esa es la cifra que se ha gastado la Diputación Foral de Guipúzcoa, en manos de Bildu, para colocar carteles por las carreteras de esa provincia con el propósito de construcción de la nación vasca. En dichos carteles, que no se pueden ver en cualquiera de las otras provincias vascas, aparece la leyenda "Euskal-Herria- Basque Country", además de otras menciones que han sido objeto de polémica judicial.
El problema que tiene toda construcción nacional es que necesita imponerse sobre otras opciones. Por eso, para defenderse de la intromisión, el gobierno foral navarro recurrió judicialmente la inclusión en el cartel del escudo de Navarra así como diversas menciones a lugares del viejo reino. La Justicia le ha dado ahora la razón y la diputación guipuzcoana se ha visto obligada a tapar el emblema navarro y las otras referencias.
Bildu ya ha protestado por esta decisión, lo cual no es de extrañar, porque los totalitarios no pueden entender que sus sueños son las pesadillas de los demás. Pero lo que sí pueden llegar a comprender es lo siguiente: piensen señores de la Diputación Foral de Guipúzcoa la de ayudas sociales que podrían haber llevado a cabo con 91.500 euros.
El problema que tiene toda construcción nacional es que necesita imponerse sobre otras opciones. Por eso, para defenderse de la intromisión, el gobierno foral navarro recurrió judicialmente la inclusión en el cartel del escudo de Navarra así como diversas menciones a lugares del viejo reino. La Justicia le ha dado ahora la razón y la diputación guipuzcoana se ha visto obligada a tapar el emblema navarro y las otras referencias.
Bildu ya ha protestado por esta decisión, lo cual no es de extrañar, porque los totalitarios no pueden entender que sus sueños son las pesadillas de los demás. Pero lo que sí pueden llegar a comprender es lo siguiente: piensen señores de la Diputación Foral de Guipúzcoa la de ayudas sociales que podrían haber llevado a cabo con 91.500 euros.
viernes, 13 de marzo de 2015
Enésima discusión
Las críticas de alcaldes de Convèrgencia Democràtica de Catalunya a Duran Lleida por su tibieza en el proceso independentista han vuelto a poner a la coalición CiU al borde del precipicio. Ni es la primera ni será la última vez que ello ocurra.
Unió Democràtica de Catalunya terminará transigiendo. Por enésima vez. Y ese es el problema que tiene su líder, Duran Lleida. No haber sabido decir no hace mucho tiempo, cuando Artur Mas empezó a deslizarse por el camino soberanista, deslumbrado por el número de congregados en las Diadas.
Un político con sólidas bases conceptuales habría dicho a su socio que no le acompañaría en ese tránsito. Le hubiera recordado que UDC es un partido centenario que nunca había puesto en cuestión la permanencia de Cataluña en España, aunque aspirase a reconvertir el actual nexo de unión en un lazo confederal.
Si Duran, entonces, se hubiera puesto firme, hoy en día UDC tendría futuro. Ahora ya es demasiado tarde, arrastrado por los fascinados por la independencia.
Unió Democràtica de Catalunya terminará transigiendo. Por enésima vez. Y ese es el problema que tiene su líder, Duran Lleida. No haber sabido decir no hace mucho tiempo, cuando Artur Mas empezó a deslizarse por el camino soberanista, deslumbrado por el número de congregados en las Diadas.
Un político con sólidas bases conceptuales habría dicho a su socio que no le acompañaría en ese tránsito. Le hubiera recordado que UDC es un partido centenario que nunca había puesto en cuestión la permanencia de Cataluña en España, aunque aspirase a reconvertir el actual nexo de unión en un lazo confederal.
Si Duran, entonces, se hubiera puesto firme, hoy en día UDC tendría futuro. Ahora ya es demasiado tarde, arrastrado por los fascinados por la independencia.
jueves, 12 de marzo de 2015
Nadar en aguas bravas
A Albert Rivera, el joven líder de la fuerza emergente llamada Ciudadanos. no le importa meterse en aguas bravas. Ayer se pronunció en contra del federalismo asimétrico, argumentando que no se pueden invocar derechos históricos para sacar réditos políticos. Para Rivera, haciendo gala del nombre de su formación, los derechos los tienen los ciudadanos, no lo territorios. Algo tan básico y demoledor contra el nacionalismo, es difícilmente objetable, al menos desde que hace dos siglos ocurrió algo tan trascendental como la Revolución Francesa.
Sin embargo, también hay que convenir que el concepto de ciudadanía, creado entonces, ha sido sistemáticamente atacado por los múltiples nacionalismos que desde entonces surgieron por toda Europa. No habría ciudadanos en abstracto, sino adscritos a las naciones, con toda la carga subjetiva que ello conlleva, propiciadora de todo tipo de conflictos, también bélicos.
Y ahí ocupan los denominados derechos históricos un lugar clave. Volviendo a Rivera y a sus palabras, sería más correcto hablar de confederalismo asimétrico. Porque eso es lo que se encontró el Estado-nación español cuando inició su construcción hace dos siglos, heredado del tipo de Estado anterior al que denominamos Monarquía Hispánica, basado en la mera yuxtaposición de territorios unidos por un rey.
Navarra y las tres provincias vascas, o vascongadas como se decía entonces, mantuvieron durante todo el siglo XIX una unión de tipo confederal con el Estado-nación español, que éste aspiró a limar y homogeneizar con el resto del Reino. Unos podrán sostener que esa labor no la hizo con la decisión adecuada y otros lo contrario. El hecho es que a partir de 1876, las cuatro provincias solo conservaban una autonomía económica-administrativa, jurídicamente más argumentada en el antiguo Reino de Navarra. En 1937, el general Francisco Franco abolió esa diferencia en dos de las cuatro provincias: en Guipúzcoa y Vizcaya.
La actitud del dictador generó un rechazo entre la población de aquellas dos provincias y provocó un movimiento pendular, volviéndose tras la Transición Democrática a una situación claramente confederal con Navarra y con las otras tres provincias que al unirse entre ellas, recordando el precedente de la Segunda República, conformaron Euskadi.
Esto es lo que hay. Los que invocan los derechos históricos vascos disponen de estos argumentos. Conviene tener presentes éstos hechos a la hora de nadar en aguas bravas.
Sin embargo, también hay que convenir que el concepto de ciudadanía, creado entonces, ha sido sistemáticamente atacado por los múltiples nacionalismos que desde entonces surgieron por toda Europa. No habría ciudadanos en abstracto, sino adscritos a las naciones, con toda la carga subjetiva que ello conlleva, propiciadora de todo tipo de conflictos, también bélicos.
Y ahí ocupan los denominados derechos históricos un lugar clave. Volviendo a Rivera y a sus palabras, sería más correcto hablar de confederalismo asimétrico. Porque eso es lo que se encontró el Estado-nación español cuando inició su construcción hace dos siglos, heredado del tipo de Estado anterior al que denominamos Monarquía Hispánica, basado en la mera yuxtaposición de territorios unidos por un rey.
Navarra y las tres provincias vascas, o vascongadas como se decía entonces, mantuvieron durante todo el siglo XIX una unión de tipo confederal con el Estado-nación español, que éste aspiró a limar y homogeneizar con el resto del Reino. Unos podrán sostener que esa labor no la hizo con la decisión adecuada y otros lo contrario. El hecho es que a partir de 1876, las cuatro provincias solo conservaban una autonomía económica-administrativa, jurídicamente más argumentada en el antiguo Reino de Navarra. En 1937, el general Francisco Franco abolió esa diferencia en dos de las cuatro provincias: en Guipúzcoa y Vizcaya.
La actitud del dictador generó un rechazo entre la población de aquellas dos provincias y provocó un movimiento pendular, volviéndose tras la Transición Democrática a una situación claramente confederal con Navarra y con las otras tres provincias que al unirse entre ellas, recordando el precedente de la Segunda República, conformaron Euskadi.
Esto es lo que hay. Los que invocan los derechos históricos vascos disponen de estos argumentos. Conviene tener presentes éstos hechos a la hora de nadar en aguas bravas.
miércoles, 11 de marzo de 2015
Mohamed
La educación recibida por el pequeño Mohamed, de tan solo tres años, a manos de su madre, una musulmana emigrante, es la metáfora de la inoculación de la violencia. El crío repetía lo que le dictaba su progenitora tendente a insuflarle un odio visceral de base religiosa contra la civilización occidental.
Europa sabe de eso, porque ha sufrido durante los dos últimos siglos otro odio, éste de carácter ideológico, mantenido de generación en generación e instruido no pocas veces de padres a hijos. Pero, ahora que la ideología parece declinar, recuperamos a la religión para seguir matándonos. Eso sí, convenientemente envuelta en utopías, que tranquilizan las conciencias de los fieles. Antes y ahora.
Y todo ello será más fácil de transmitir cuanto más ignorantes sean las nuevas generaciones. Porque el sueño de la Ilustración se deshace, lo que facilita todos los radicalismos. El Estado de Bienestar ha renunciado a la educación, excluyendo a miles y miles de ciudadanos, que serán presos de las últimas ideologías o de la vuelta del exclusivismo religioso. Francia lo sufre en sus banlieues, pero también lo vemos ya aquí, al otro lado de los Pirineos.
-Díle: Degüello al policía y voy.
-Degüello al policía.
Europa sabe de eso, porque ha sufrido durante los dos últimos siglos otro odio, éste de carácter ideológico, mantenido de generación en generación e instruido no pocas veces de padres a hijos. Pero, ahora que la ideología parece declinar, recuperamos a la religión para seguir matándonos. Eso sí, convenientemente envuelta en utopías, que tranquilizan las conciencias de los fieles. Antes y ahora.
Y todo ello será más fácil de transmitir cuanto más ignorantes sean las nuevas generaciones. Porque el sueño de la Ilustración se deshace, lo que facilita todos los radicalismos. El Estado de Bienestar ha renunciado a la educación, excluyendo a miles y miles de ciudadanos, que serán presos de las últimas ideologías o de la vuelta del exclusivismo religioso. Francia lo sufre en sus banlieues, pero también lo vemos ya aquí, al otro lado de los Pirineos.
-Díle: Degüello al policía y voy.
-Degüello al policía.
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