miércoles, 11 de noviembre de 2015

La lógica parlamentaria



La lógica democrática se abre paso en Portugal después de que la incomprensible decisión del presidete del país, el conservador Cavaco Silva, negase la lógica aritmética y otorgara a la derecha la posibilidad de gobernar, sustrayendo la mayoría parlamentaria de la izquierda.

Ayer, una alianza de socialistas, comunistas y del alternativo Bloco de Esquerda derribó al ejecutivo de Passos Coelho, que ganó las elecciones, pero no con el número suficiente de escaños para asegurar el respaldo parlamentario.

Cavaco Silva deberá ahora rendirse a la evidencia o prorrrogar su pulso con la izquierda y nombrar un gobierno técnico que convoque nuevas elecciones, lo que sería la peor de las decisiones posibles en un país que ante todo necesita un gobierno fuerte que tome decisiones. Parece mentira que un jefe de Estado republicano no asuma que en la democracia parlamentaria gobierna quien tiene el respaldo del poder legislativo.

Otra cosa es que si finalmente la izquierda gobierna sea capaz de ofrecer un gobierno cohesionado que agote la legislatura.

martes, 10 de noviembre de 2015

El embite



Uno echa de menos en los mandatarios españoles una mayor defensa de la unidad estatal en nombre de la democracia y eso que algo hemos avanzado tras los resultados de las últimas elecciones catalanas, donde las fuerzas independentistas -pese a no admitirlo todas- quedaron por debajo en número de votos respecto a las formaciones que prefieren mantener la unión con España, con los diversos matices existentes.

Ha costado mucho que desde el PSOE y sobre todo desde el gobieno se hable de que lo está en juego aquí es la democracia. Porque no nos engañemos, el incumplimiento de la ley en un Estado de Derecho niega la democracia y acaba con ella.

Y peor ha sido que en los últimos años se ha permitido a las formaciones secesionistas llenarse la boca con la democracia, cuando lo que pretendían era subvertirla, tambien por diferentes motivos, incluso algunos por ideales.

Por eso no puede pasarse sin crítica que ayer en el Parlamento catalán, Artur Mas calificase al Estado español de predemocrático. Todavía estoy esperando que nuestros gobernantes y los líderes de los partidos de la oposición digan bien claro que España es una democracia desde hace cuatro décadas y que por eso nuestro país pertenece al club democrático más selecto de los existentes: la Uniön Europea.

No se puede hacer oídos sordos al embite lanzado y la respuesta debe centrarse en la defensa de la democracia, frente a los que quieren acabar con ella.

viernes, 6 de noviembre de 2015

Coto privado



El viejo sueño del nacionalismo catalán, antes de la deriva independentista de Artur Mas, fue alcanzar una relación confederal con el resto de España. Eso era la aspiración de los burgueses, los miembros de aquella oligarquía, que sobre todo querían preservar sus beneficios y el poder que adquirieron. 

La lengua catalana, como elemento diferenciador, facilitaría sin duda las cosas. Por tanto había que potenciarla y discriminar a la otra lengua que cada vez se hablaba más en Cataluña: el castellano. También la reclamación de una Justicia propia catalana, sin posibilidad de intervención del Tribunal Supremo español, se presentaba como un reconocimiento de la singularidad catalana. En suma, había que preservar Cataluña para los catalanes y alejar las manos españolas. ¿Quién podría negarse a unas petiiciones  tan sensatas?

Hace años descubrimos que los hijos de una generación de castellanohablantes fueron educados sin respetar su lengua materna. Estos meses atrás hemos entendido por qué Jordi Pujol siempre pretendió que no le alcanzara la Justicia española. Y a partir de ahora sabemos que para poder negociar en Cataluña había que pagar una cuantiosa mordida y colocar al frente de tu empresa a un representante de esa oligarquía. Si no era así, esa casta impedía que nadie compartiera sus beneficios. Un coto cerrado, practicado desde mucho tiempo atrás y que alcanzó su paroxismo con las grandes obras de los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992.

Todo eso era el Confederalismo. Ahora que lo hemos descubierto, dicha oligaquía ha decidido ser independentista. Es la manera de no perder su poder, de mantener su coto privado. Coherencia no les falta. Por eso da pena ver a tantos soñadores, ingenuos y sentimentales asir la estelada que los de siempre les ofrecen.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Estadistas

Estadistas


La diferencia entre el gobierno vasco y el catalán respecto al soberanismo radica en la experiencia pasada. Iñigo Urkullu es muy consciente que si tensa a la sociedad vasca, compuesta por personas que creen que su nación es Euskadi y por otros que entienden que es España, perderá votos en beneficio del PP, como pasó con Juan José Ibarretxe hasta que el PNV se vio obligado a prescindir de él.

En cambio, Artur Mas ha tirado sin miramientos de la cuerda, fracturando socialmente por la mitad a la población, entre los catalanes que creen que su nación es Catalunya y aquellos otros que mantienen a la española. Fruto de ello es que el voto a su partido, hasta hace cinco años  mayoritario entre aquellos que veían posible conciliar ambas identidades, ha caído en picado en ese intervalo, mientras aumentaba el más radical y beneficiaba hasta a los anti-sistema, encantados de la actual dinámica. El PP, en este caso, no ha aprovechado la deriva de Convergència Democràtica de Catalunya para aumentar su peso en aquella comunidad autónoma, pero sabe que fuera de esa región recibirá más apoyos cuanto menos negocie y más firme se muestre. 

Por eso es mejor contar con gobernantes inteligentes, aunque el ideal es que necesitamos estadistas y en ningún caso políticos cuyo único horizonte mental sean las siguientes elecciones.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Chalabi



La muerte de Ahmed Chalabi, el embacaudor iraquí que sedujo a la administración Bush para desatar la Guerra de Iraq, nos ha vuelto a recordar una de las peores decisiones políticas tomadas en las últimas décadas.

Chalabi convenció a uno de los peores presidentes de Estados Unidos de toda su historia y a la camarilla mediocre de neoconservadores que le rodeaban sin apenas esfuerzo, porque la ideología les tenía ya bastante cegados. Fue como la unión del hambre y las ganas de comer.

Y juntos desataron las furias de Oriente Próximo que hoy padecemos en todo el planeta. Siempre será edificante recordar en cualquier momento la gravedad de aquellos errores cometidos, incluso en un obituario.

martes, 3 de noviembre de 2015

Gregarismo

El último gran jefe etarra, Mikel Karrera Sarobe, lanzó el grito de "gora ETA" nada más llegar al juicio que se sigue contra él y otros cinco terroristas en París por el asesinato del gendarme francés Jean-Serge Nerin. Con ese grito, "Ata" jaleó a los suyos, que recibieron alborozados la reivindicación de un pasado que pretenden perpetuar. Poco después, otra de las procesadas, Izaskun Lesaka aprovechó su turno de palabra para leer un comunicado de ETA en el que la organización sostiene que los estados francés y español ocupan Euskadi y que los procesados sólo reconocen la legitimidad del pueblo vasco. El público congregado en el juicio, la inmensa mayoría seguidores entusiastas de la banda, se sintió, si duda, reconfortado ante el uso propagandístico por parte de los suyos de la vista judicial.

Pero tal júbilo sentimental no fue completo en la sala, pese a que tal sintonía solidaria, nacida de la escasa reflexión racional, tenía mucho de gregarismo, algo que identifica a los humanos con los animales. No. Escuchándoles también estaba la viuda de Nerin, quien todavía debe andar preguntándose por qué le tocó a su marido haberse convertido en la última víctima mortal etarra y la primera de los cuerpos de seguridad franceses a manos de la banda. En base a qué derecho esas personas que tan cerca tiene en la sala del juicio y que son alentadas por la masa, decidieron sobre la vida del padre de sus hijos. Como si fueran dioses capaces de decidir que humanos pueden vivir, mientras que el rebaño les aplaude.

lunes, 2 de noviembre de 2015

La responsabilidad no es solo del que dispara

De la interesante entrevista a la exdirigente etarra Carmen Gisasola, hecha por el periodista Luis Rodríguez Aizpeolea, cabe extraer muchos titulares, entre ellos que haga hincapié en el cambio cultural que ha supuesto la consolidación del respeto a los derechos humanos, imponiéndose a otras consideraciones que hasta hace pocas décadas primaban, como la justificación revolucionaria. Entonces la demagogia de algunos teóricos, situados ideológicamente en la izquierda, impuso que no había nada por encima de la liberación de los pueblos y que ante ese altar cabían todos los sacrificios posibles.

Gisasola cumplió 24 años de cárcel y manifiesta su pesar por no poder reparar el daño causado, pero me parece mucho más sugestivo que reclame compartir su responsabilidad con aquellos teóricos que dieron curso libre a la violencia. Es más, al ser preguntada sobre su paulatino proceso crítico con la banda terrorista, responde señalando que fue debido a diversas razones políticas y éticas, entre ellas el asentamiento de la democracia en nuestro país. Pero añade algo mucho más relevante: "También percibí que gente significativa que animaba la lucha armada no se comprometía con ella". Es decir, constata que había algunos que azuzaban a otros mucho menos inteligentes a coger las pistolas y luego no asumían ninguna responsabilidad. De esos hay muchos que viven hoy día plácidamente, algunos incluso cobrando del erario público. No estaría de más, al menos, una asunción pública de sus errores. Las víctimas del terrorismo y en general la humanidad lo agradecerían, pero además tal hecho contribuiría en gran medida a asentar un relato de lo sucedido que ahonde en los abismos de ignominia a la violencia y permita avanzar hacia el futuro.