miércoles, 20 de julio de 2016

Algo se empieza a mover

Lo visto ayer en el Congreso de los Diputados permite entrever que la política empieza a funcionar, dejando atrás meses de maximalismos ideológicos. Finalmente, lo visto ayer, es lo que deben hacer los políticos: pactar, aunque esté mal visto, desde planteamientos simples e idílicos, cuando no infantiles, sobre lo que debe ser el bien público.

martes, 19 de julio de 2016

Inagotable carrera de fracasos

El equipo de Pedro Sánchez continúa con su inagotable carrera de fracasos. Ahora ha conseguido perder la presidencia del Congreso de los Diputados, que la anterior legislatura ocupó Patxi López. A cinco escaños y cien mil votos perdidos con respecto a los últimos comicios, hay que sumar no disponer del tercer cargo en relevancia del Estado español, tras el del rey y el presidente del gobierno.

La estrategia empleada desde el 20 de diciembre por los actuales dirigentes del PSOE solo puede ser calificada de nefasta, llevando al centenario partido a los peores resultados consecutivos de los últimos cuarenta años y a dejar a la formación a tiro de piedra de Podemos.

Hace seis meses pudieron hasta imponer al PP a otro candidato a la presidencia del gobierno que no fuera Rajoy y arrancar al partido conservador cesiones en materia laboral, educativa y constitucional, logros más que suficientes para contentar a sus bases y a todos los que se proclaman de izquierdas en este país. Pero, Sánchez prefirió dejarse seducir por la celada de los que solo aspiran a acabar con ellos.

Y lo peor es que sigue sin aprender, llevando al PSOE a la más absoluta irrelevancia.

lunes, 18 de julio de 2016

Golpe y democracia

Los manifestantes que el pasado sábado de madrugada impidieron el triunfo del golpe de Estado certificaron el fin del predominio militar y laico en la sociedad turca, pero su actuación no sólo no redundará en una mayor calidad democrática de su Estado, sino que probablemente suponga un retroceso de la misma. Habrán contribuido, la inmensa mayoría conscientes de ello, a la reislamización de su país y a la reorientación de su nacionalismo en la senda de la re-otomanización, que pretende devolver a Turquía a la época de aquel Sultanato que guiaba a la muy mayoritaria comunidad sunita árabe.

El presidente turco, democráticamente elegido, Recep Tayyp Erdogan, se apresta a ello, desatando una feroz represión que ya ha enviado entre rejas a seis mil personas, no solo del ejército, sino también fiscales y jueces, con el objetivo explícito de limpiar las instituciones  y dar vía libre a una nueva concepción del Estado, que suponga el fin del kemalismo.

De hecho, el fracaso de los golpistas ha cerrado un largo período de la historia turca, iniciado hace casi un siglo, en el que el ejército se convirtió en elemento predominante de la sociedad. En 1922, Mustafá Kemal logró resucitar de las cenizas al estado turco, tras la destrucción de las potencias occidentales del Imperio otomano en la Primera Guerra Mundial. Para ello, quien empezó a ser llamado Atatürk, el padre de los turcos, se basó en un ejército, donde abundaban los elementos laicos y nacionalistas, que achacaban al asfixiante peso de la religión la parálisis y decadencia del sultanato. Kemal, admirador de la Francia republicana, introdujo la educación laica, reemplazó la grafía árabe por un alfabeto inspirado en el latino, otorgó el voto a las mujeres y sustituyó la sharia por un código civil. Los militares, como elemento vanguardista de la sociedad, como lo fueron en la España decimonónica, cambiaron el atrasado país, que despectivamente había sido llamado el enfermo de Europa y que había visto como era troceado colonialmente por los vencedores de aquella conflagración.

Desde entonces, esos militares nacionalistas habían guiado férreamente a la República turca, reprimiendo violentamente cualquier disidencia interna, ya fuera de minorías étnicas como la de los kurdos o ideológicas, especialmente atentos a que la hidra religiosa no volviera a levantar cabeza, cuestión en la que desde el pasado sábado se puede constatar su definitivo fracaso. Ya en la década de los noventa del pasado siglo, el islamismo fue ganando terreno en la sociedad turca, creando redes de solidaridad social que evidenciaban las carencias del Estado kemalista. La figura de Erdogan y la formación por él fundada, el AKP, el Partido de la Justicia y el Desarrollo, fueron arrinconando a la hasta entonces formación mayoritaria, el Partido Republicano del Pueblo, CHP, creado por Atatürk en 1923. Las últimas elecciones han visto el triunfo del AKP, pero también la resistencia del CHP, evidenciando la existencia de una sociedad dividida.

La reacción al frustrado golpe del sábado llevará a Erdogan a incidir en la reislamización de la sociedad turca, pese a que ello fracturará aún más a la población, en detrimento del Estado de Derecho y en definitiva de la propia democracia. Y en política exterior, el presidente enarbolará las viejas banderas otomanas, pretendiendo liderar a los árabes suníes, especialmente a los sirios que luchan contra el laico Bashar al Asad, incluidos los más islamistas de ellos, los del Daesh, cuyo petróleo alcanza el mercado mundial a través de Turquía y exportan el terrorismo por Occidente.

viernes, 15 de julio de 2016

Resistir a la barbarie


Poco se puede decir ante el atentado de anoche en Niza, que ya supera las ochenta muertes. Tan solo hacer un llamamiento a la resistencia frente a la barbarie y negarnos a admitir una vida sumisa a la teocracia. 

jueves, 14 de julio de 2016

Venezuela militarizada

Nicolás Maduro juega su última carta para mantenerse en el poder militarizando la administración del Estado. A eso ha quedado reducida la revolución bolivariana, con el único objetivo de retrasar la salida del poder del sucesor de Chávez. Lo de menos es que los venezolanos pasen hambre, carezcan de las mínimas medicinas necesarias y vivan en un régimen que no respeta los derechos y cercena las libertades.

Lo único que importa a los chavistas es el recuerdo de su épica, de su utopía, convertida ya en una infame distopía, pese a que siguen aparentando la superioridad moral de su inconsciencia. La historia muestra  otros muchos ejemplo anteriores. No hace falta recordar sus nombres. Todos los tenemos en la memoria, desfilando por las calles su ignorancia.

miércoles, 13 de julio de 2016

El mayor mal de la humanidad

La Corte Permanente de Arbitraje de La Haya ha fallado contra China en un litigio relativo a las disputas con sus vecinos sobre aguas marítimas. Hace referencia a las islas Paracelso y Spratly, pero en realidad supone un varapalo jurídico al expansionismo chino. Otra cosa, es si Pekín aceptará la resolución, extremo muy improbable, o mantendrá sus diferencias territoriales con Filipinas, Vietnam, Malasia, Brunei, Taiwan y Japón, lo que es sin duda mucho más posible.

Asia es el continente que más se rearma en los últimos años, en una escalada del mayor mal de los que adolece la humanidad: el nacionalismo.

martes, 12 de julio de 2016

The West Wing

No hay nada como tatarear The West Wing mientras has sembrado el caos por el mundo. Así, mientras vuelves a casa, terminando con un sonoro right!, antes de oírse cerrar la puerta del número diez de Downing Street.

El brexit, tu última magnífica idea, ha vuelto a desestabilizar las finanzas europeas, convalecientes aún de otros desastres. dejando en evidencia el agujero de la banca italiana. 360.000 millones de euros en créditos dudosos acaparan las instituciones financieras del país transalpino, más de un quinto de su PIB. Millones de ahorradores italianos, muchos de ellos pensionistas, harán ahora frente a una quita de lo ganado durante toda su vida. Y eso sin contar el efecto contagio que pueda tener en el resto de países de la Unión Europea, entre ellos los más castigados por años de duras políticas económicas como el nuestro.

Tatarear la maravillosa melodía de El Ala Oeste de la Casa Blanca, mientras los focos aún te apuntan y te graban decenas de cámaras de televisión, debe confirmarte lo poderoso que eres. Tus decisiones, como la que tomaste para acabar con esos obstinados que en tu propio partido osaban desafiar tu liderazgo, se sienten por todo el mundo.

Hasta en México, el país más expuesto de iberoamérica al brexit por la volatilidad y problemas de financiación que arrastra ese gigante americano con demasiados pies de barro. Ahora, miles y miles de sus ciudadanos, que en los últimos años habían logrado salir de la pobreza  y mandar por primera vez a sus hijos a las escuelas, algo que no habían podido hacer nunca las generaciones anteriores, pueden verse obligados a desandar y regresar al punto de origen: la miseria.

Tu, no. Tu, que acabas de confirmar el nombre de tu sucesora, das media vuelta y te vas a casa tatareando la melodía de la serie que más te gusta y de la que aprendiste poco. O nada, porque para dirigir una gran potencia hay que ser un estadista, no un aprendiz de brujo capaz de abrir la caja de Pandora.

Y no solo por este mundo globalizado, sino también en tu propio país, abocado a unas graves tensiones territoriales por tu decisión de convocar un referéndum que solo te interesaba a ti. Ahora, tu demagogia será respondida con otras en las que llenándose igualmente la boca con el derecho a decidir concatenarán populismos cada vez más graves.

Pero, tu tranquilo. Cierra la puerta y exclama ¡bien!, después de tatarear The West Wing.