martes, 22 de noviembre de 2016

Pacto PNV-PSE

El acuerdo PNV-PSE ha levantado las viejas polémicas que carcomen este país desde hace décadas. Y entre ellas, como siempre, el manido y demagogo derecho a decidir, un eufemismo del derecho de autodeterminación al que la izquierda otorgó en la década de los setenta todas sus bendiciones como instrumento de liberación de naciones oprimidas.

Sin embargo, lo pactado por los socialistas vascos con el partido jeltzale no es el reconocimiento de tal. El PSE se limita a admitir que se pueda plantear en el debate sobre la reforma del Estatuto de Gernika, vigente desde 1979, sin que ello suponga un cambio de posición en su ideario, dejándole libres las manos, tal como expresamente sí recoge el acuerdo, a la hora de votar en contra de ello, cuando la ponencia parlamentaria ultime sus estudios.

El PP ha mostrado sus reservas al respecto, porque en la práctica supone abrir el camino para que la reforma estatutaria que apruebe el Parlamento vasco incluya finalmente el derecho de autodeterminación, ya que la composición de la cámara legislativa de Vitoria no ofrece dudas con Bildu y Podemos como segunda y tercera fuerza. Esa es la principal concesión que logrado el PNV respecto a los socialistas: que éstos admitan que se inicie un debate parlamentario cuyo resultado está claro y que incluirá la asunción de tal derecho aun con los votos en contra del PSE y del PP.

Pero también, los socialistas vascos han conseguido una concesión relevante por parte del PNV: el compromiso del partido jeltzale de hacer todo por el camino de la legalidad constitucional, contrastando así con el camino empleado por Juan José Ibarretxe quien en 1998 abanderó el unilateralismo nacionalista con el derecho de autodeterminación, precisamente, como instrumento para imponer a España un estatus de libre asociación, que garantizase a Euskadi la bilateralidad igualitaria en sus relaciones con Estado.

Ahora, el derecho a decidir no se empleará como el ariete que socave la Constitución de 1978, como se pretendió en aquel intento, sino que llegará a las Cortes dentro de una reforma estatutaria. Será entonces, cuando el Congreso de los Diputados, sede de la soberanía nacional, pueda rechazarlo, cayendo del definitivo articulado del nuevo Estatuto de autonomía. Ese texto filtrado y no otro será el que voten en referéndum los vascos, otorgando o no la legitimidad final a la propuesta de reforma estatutaria que ahora empieza a andar.


lunes, 21 de noviembre de 2016

Vuelta al origen

l gobierno de coalición entre el PNV y los socialistas vascos significa el reconocimiento del partido jeltzale del error que cometió hace dieciocho años cuando echó al PSE del ejecutivo y se embarcó en la estrategia de acumulación de fuerzas nacionalistas para doblegar al Estado. Dio inicio así a un etapa, liderada por Juan José Ibarretxe, que llevó al PNV al mayor fracaso de toda su historia, al perder el poder en Ajuria Enea.

En 1998, el PNV puso fin a once exitosos años de gobiernos de coalición con los socialistas, básicos en la construcción de Euskadi, para girar estratégicamente hacia la confluencia nacionalista. Ese mismo año, el partido jeltzale suscribió el Pacto de Estella, que fue secundado por ETA mediante la concesión de una tregua indefinida. Se trataba de una estrategia de acumulación de fuerzas nacionalistas que desbordase al Estado español. Ese era el objetivo, en el que el derecho de autodeterminación jugaría un papel relevante como el instrumento que permitiría la superación del Estatuto de Gernika de 1979.

Ibarretxe se embarcó así en una espiral radical que llevó al rechazo en el Congreso de los Diputados de su acuerdo de libre asociación de Euskadi con España y a la crispación de la sociedad vasca, plural en su identidad nacional. Hasta tal punto fue así, que en 2009 el PNV perdió por primera vez el gobierno vasco, propiciando el primer ejecutivo monocolor socialista, liderado por Patxi López. 

Ahora, Iñigo Urkullu, tras una legislatura en solitario con el apoyo parlamentario socialista, retoma la colaboración con el PSE, volviendo a la fórmula de coalición gubernamental que mejor refleja la diversidad del País Vasco y que está en el origen de su construcción nacional. Ya se comprobó de 1987 a 1998, cuando se sentaron las bases institucionales de la región autónoma. Entonces se recuperó el espíritu del acuerdo que en 1936 permitió la creación del primer gobierno vasco de la historia, el primer pilar de la construcción de Euskadi.

viernes, 18 de noviembre de 2016

Nivel del periodismo

80.000 asistentes. Esa fue la cifra dada por la Guardia Urbana y repetida como loritos por todos los medios de comunicación. Nadie se planteó nada. Ni siquiera el hecho objetivo de que en esa zona de Montjuic no caben ochenta mil personas.

Es igual. Ese es el nivel de nuestro periodismo. Así, que nada, ochenta mil independentistas se concentraron el pasado fin de semana en Barcelona.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Ventajas del pluripartidismo

Una de las bendiciones del pluripartidismo radica en la descolonización de los políticos de los organismos institucionales. Durante cuatro décadas, los dos grandes partidos españoles se han repartido los puestos de responsabilidad en el Estado. Ahora, lo van a tener más difícil, circunstancia que puede permitir que muchos de esos cargos vuelvan a ser ocupados por profesionales y técnicos. El último ejemplo de ello lo tenemos en la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Tras mucho tiempo en manos de políticos, entre ellos la última etapa protagonizada por Elvira Rodríguez, cuyo mayor mérito era ser del PP, y de una labor poco relevante, cuando no negligente, en la supervisión del mercado de valores, como múltiples escándalos han puesto de relieve, por fin dos de las cuatro formaciones política existentes, PP y Ciudadanos, han consensuado un candidato para presidente de la CNMV a un considerado profesional alejado de los partidos. ¡Bien venido sea!

miércoles, 16 de noviembre de 2016

La nueva izquierda

Podemos adopta un perfil de partido político con mayor peso territorial. La exigencia de Teresa Rodríguez, líder de la formación en Andalucia, exigiendo un Podemos andaluz soberano y las declaraciones de Pablo Echenique considerando a Aragón una nación van en ese sentido. Tales planteamientos serán debatidos en el futuro congreso del partido, el denominado Vistalegre 2. Allí, se imbricará en la lucha de poder entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón. No en balde, el segundo de ellos bendijo ayer la demanda confederal de Podemos Andalucía.

Sea cual sea el resultado del congreso que se celebrará en enero, es evidente que la nueva izquierda surgida tras el 15-M ha asumido muchos de los planteamientos del nacionalismo, un movimiento tan ascendente como nefasto. Y en eso se diferencia de la izquierda clásica que cree en la igualdad de todos, independientemente de donde nazcan.

martes, 15 de noviembre de 2016

El camino que llevamos

La Rusia expansiva de Putin, cuyo objetivo es recuperar la influencia regional de su antecesora Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, ha logrado en los últimos dos días dos éxitos. El nuevo presidente de Moldavia, país que perteneció a la URSS, es un político prorruso. Y en Bulgaria, estado que estuvo bajo la influencia soviética en la época del telón de acero, también su nuevo presidente pretende estrechar lazos con Moscú. Ambos mandatarios han sido elegidos democráticamente.

Ayer, la Unión Europea celebró un cónclave para debatir la puesta en marcha de una auténtica organización militar europea, no tan dependiente de la OTAN. Y lo hace después de que unas elecciones democráticas diesen la Presidencia de Estados Unidos a Donald Trump, quien como candidato avisó a Europa de que su país no seguiría sufragando de la misma manera a la OTAN a como lo ha venido haciendo hasta ahora.

Es tremendo el camino que llevamos.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Primera dama

Las noticias han presentado a Melania Trump como la segunda primera dama de los Estados Unidos no nacida en el país. Originaria de lo que entonces era un pueblo de la antigua Yugoslavia, hoy Eslovenia, la esposa del magnate es, pues, una emigrante que habría llegado a la mismísima Casa Blanca. Y los motivos de esa migración fueron esencialmente económicos, de mejora en la calidad de vida. Su historia suponía así un contrapunto al relato xenófobo de su marido, que tanto le ha servido para alcanzar el poder y que ya, afortunadamente, ha empezado a atemperar. Se trataría de una inmigrante de orígenes modestos que, gracias también a su físico, logra abrirse camino en el mundo de una manera plenamente exitosa.

Sin embargo, nadie nos ha informado de quien fue el precedente de Melania. Parece que la atracción de los Trump sobre los medios de comunicación, que se traduce en elevadas audiencias y consecuentes contratos publicitarios, impide apartar la vista sobre ellos y ocuparnos de otras cosas

Pues, bien, paso a rellenar tal vacío. La primera dama norteamericana extranjera no fue una emigrante económica y ocurrió hace mucho, hace dos siglos. Se trató de Louise Catherine Johnson, quien cambió su apellido por el de Adams, al casarse con quien llegó a ser el sexto presidente de los Estados Unidos, John Quincy Adams.

Louise Catherine nació en Londres en 1775, el mismo año en que se inició la Guerra de la Independencia norteamericana. Su familia residía en Londres, cuidando de los intereses comerciales que eran la base de una considerable fortuna. Por tanto, muy diferente de Melania. Louise Catherine había nacido en la elite y formaba parte de esa oligarquía que iba a dirigir el nuevo país independiente. 

Sin duda que la inestabilidad provocada por la conflagración y la consiguiente declaración de independencia no entusiasmaron a su padre, casado con una británica. De hecho, la familia, probablemente para evitar maledicencias que incidían en un escaso patriotismo norteamericano, se trasladó a Nantes, a la vecina Francia. Allí, Louise Ctaherine conoció a John Quincy, de su misma clase social. Su amor tuvo que salvar la oposición del padre de su futuro marido, otro patricio, quien no olvidaba la tibieza de los Johnson en la Guerra de la Independencia.