viernes, 11 de agosto de 2017

La paja en el ojo ajeno y la viga en el propio

Escribo esto alarmado ante la constatación de que la mística independentista ya no es efectiva. Será posible que el sentimentalismo nacionalista se muestre incapaz de inundar todos los sectores y situaciones.

Al menos, los trabajadores de Eulen del aeropuerto del Prat no se han visto impelidos a olvidar todas sus reivindicaciones y plegarse a la mediación ofrecida por la Generalitat. Es más la han desdeñado sin contemplaciones. Solo dos de los 176 trabajadores que ayer votaron en la asamblea se mostraron favorables a poner fin al conflicto laboral y aceptar las condiciones que la máxima autoridad catalana había logrado sacar a la empresa.

Tamaño fracaso de la Generalitat contrasta con aquellos infatigables activistas del independentismo que fueron a manifestarse a el Prat para recordar a gritos a los pacientes ciudadanos que hacían largas colas, provocadas precisamente por la huelga de celo de los trabajadores, que en una Cataluña independiente no habría esos problemas, ya que sus autoridades los solucionarían de inmediato.

Llama la atención también la crítica de la consejera de Trabajo de la Generalitat, Dolors Bassa, quien tras el fracaso mediador ha descargado sus iras contra el Comité de Empresa por imponer un determinado sistema de votación con cuatro opciones a los trabajadores a la hora de decidir si seguían con las protestas, relegando la propuesta de la Generalitat a solo una de ellas.


No logro encontrar diferencias con lo que ha hecho la propia Generalitat con la convocatoria de un referéndum independentista para el próximo 1 de octubre, imponiendo igualmente sus criterios, y limitando en este caso a dos las opciones posibles y negando la posibilidad de otras, como aquellas que buscasen aproximaciones no binarias. Juez y parte es la Generalitat en ese contencioso, al igual que lo es el Comité de Empresa en el del Prat. Debe ser que el precepto bíblico de ver la paja en el ojo ajeno, pero no la viga en el propio, sigue estando muy presente. 

miércoles, 9 de agosto de 2017

Venezuela: la Revolución aislada

El aislamiento del Régimen de Nicolás Maduro aumenta según incrementa su represión a la oposición venezolana. La ONU ha denunciado torturas y otros abusos, como el allanamiento de morada, de las autoridades de Caracas. Asimismo, el Alto Comisionado para los Derechos Humanos del organismo que agrupa a todas las naciones del planeta ha criticado el uso generalizado y sistemático de una fuerza excesiva contra los manifestantes y opositores al gobierno. Efecto de ello, además de cinco mil detenciones arbitrarias, es la muerte acreditada de 46 personas por la acción de las fuerzas antidisturbios y de otros 27 a manos de grupos parapoliciales, fuertemente ideologizados, los denominados colectivos, trasunto de las fuerzas de choque que en los años treinta del siglo pasado imponían su ley en un mundo que se deslizaba fatalmente hacia los totalitarismos.

Mercosur, la más decidida institución de integración regional sudamericana, ha suspendido la participación de Venezuela en su organismo. Estados Unidos ya ha impuesto sanciones a altos funcionarios del gobierno venezolano, mientras mantiene en la recámara su amenaza de reducir sus importaciones de petróleo, medida de difícil gestión interna, pero que pondría en jaque a los dirigentes caraqueños que sufragan el Régimen con las rentas del oro negro. La Unión Europea, más diletante aún, evalúa su respuesta a la situación que se vive en las calles de las ciudades venezolanas. Más efectiva parece la declaración de 17 cancilleres del hemisferio americano, reunidos en Lima, entre los que se encuentran, además del anfitrión, México, Argentina, Brasil, Colombia y Canadá, que han emitido un comunicado tachando de dictatorial al Régimen de Maduro.   

El aislamiento de los dirigentes venezolanos, que miran a China como su tabla de salvación, país con el que comparten no solo ideología, solo es matizado por Bolivia, Ecuador, El Salvador, Nicaragua y Cuba, los restos del frente internacional forjado por Hugo Chávez en nombre de la revolución bolivariana y engrasado por los beneficios del petróleo. Precisamente Cuba se revela ahora como el modelo a seguir para una cúpula directiva, en la que destaca un Diosdado Cabello que encarna la ortodoxia del Régimen, una vez que el gobierno ha sustituido a una Asamblea Nacional votada por catorce millones de venezolanos por una Constituyente respaldada por solo siete millones, o menos aún si se confirman las sospechas existentes sobre el recuento.

La última utopía igualitaria, el Socialismo del Siglo XXI, democrático en sus orígenes, cuando lo dirigía Hugo Chávez, ha cruzado su Rubicón hacia los planteamientos revolucionarios marxistas-leninistas, retrocediendo hacia fórmulas fallidas del siglo anterior. La democracia, entendida como la mayoría del pueblo, ha sido sustituida por aquella que conceptualiza solo al pueblo revolucionario, el único sujeto capaz de modificar la denostada realidad y lograr así la ansiada justicia.

El poschavismo, que sigue contando indudablemente con una base social, buscará, cada vez más aislado, otra legitimidad, una vez denostada la democrática. Lo hará en la mística revolucionaria, como La Habana lleva medio siglo haciendo, y apoyándose en un Ejército, fiel al recuerdo de Chávez y fuertemente nacionalizado contra el imperialismo yanqui, la clave interpretativa de la revolución bolivariana, que no en vano toma su nombre del gran prócer independentista, presentando su acción como una lucha sostenida de dos siglos contra el injusto colonialismo. Por eso, el Régimen de Maduro muestra inquietud ante cualquier movimiento militar desleal.

Por ello, en el futuro, una vez se deteriore aún más la magia revolucionaria, se antoja clave la cohesión de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. El Régimen poschavista necesitará cada vez más su amparo. Pero es sabido que cuando la utopía necesita de las armas, es que estamos ya en la distopía. 

martes, 8 de agosto de 2017

¡Por fin!

El régimen chavista con el apoyo casi completo de la oficialidad de un Ejército mimado por el poder impone la dictadura en Venezuela.

De nada vale que el Parlamento, donde es mayoritario la oposición, fuese elegido por catorce millones de venezolanos, mientras que la Asamblea Nacional Constituyente lo haya sido, en el mejor de los casos, por solo ocho. O menos aún, si tenemos en cuenta que la empresa encargada del recuento rebajó en un millón esa cifra, que la oposición reduce aún más: a los tres millones y medio.

Y es igual, porque la oligarquía que domina hoy Venezuela, en connivencia e interrelación con los altos mandos del Ejército, ha decidido acelerar la implantación del Socialismo del Siglo XXI, utopía ideada por aquel militar revolucionario llamado Hugo Chávez. No hay duda. Han decidido imponer la Revolución, aunque la mayoría de los venezolanos no la quieran.

Pobrecitos. No saben lo que quieren, pensarán esos oligarcas del resto de sus connaturales, convencidos de que sus planteamientos gozan de una superioridad moral que les legitima, mientras les deja las manos libres para mantener su poder y sus lucrativos negocios no siempre legales. Tamaña menudencia no merece ni siquiera ser discutida. ¿Cuando la sacrosanta Revolución ha tenido que frenarse por la ley? ¡Nunca! 

A fin de cuentas, las democracias siempre han palidecido ante las revoluciones, con el aplauso de muchos que se han visto tentados en el pasado y en el presente por arrojar a sus semejantes por el abismo, mientras proclamaban que habían traído a la tierra el reino de los cielos. ¡Por fin!

viernes, 4 de agosto de 2017

La doblez de los populistas

Los populistas siempre critican a los políticos del establishment por su doblez. Una cosa es la que dicen y otra la que hacen, denuncian desde una prepotencia moral tales demagogos. Ellos en cambio, son diáfanos y sencillos, como el sacrosanto pueblo llano que les ha votado. Porque ellos, son el pueblo.

Tamaña patraña ha quedado nuevamente desenmascarada gracias al periodismo. The Washington Post revela la transcripción de una conversación de Donald Trump y Enrique Peña Nieto, nada más llegar el primero a la Presidencia de Estados Unidos, gracias a su mensaje anti-inmigratorio en el que destacaba la promesa de construir un muro de separación con México.

Pues, bien en esa conversación con su homólogo mexicano, Trump calificó el muro como "la cosa menos importante de la que estamos hablando".

Quede constancia de la doblez moral de los populistas.

jueves, 3 de agosto de 2017

La idea de democracia que tienen

Que Venezuela sea una dictadura, no creo que haya nadie que hoy en día lo discuta, salvo aquellos que las anteojeras políticas les impiden ver a un palmo de distancia de sus ojos. La última evidencia la ha dado el responsable de la empresa que hizo el recuento del voto en las elecciones para una asamblea constituyente, que había sido el último consejo sacado de su sombrero por Maduro para perpetuarse antidemocráticamente en el poder.

Según los datos ofrecidos por el Régimen chavista, un poco más de ocho millones de venezolanos respaldaron la estrategia gubernamental. Cifra, que pese a suponer solo un 41% del censo electoral, casi igualaba la mejor votación por Chávez en los momentos dulces del Socialismo del Siglo XXI, cuando los beneficios del petróleo caían como el maná biíblico.

Según Smartmatic, la compañía mencionada, habría que restar al menos un millón de sufragios, inventados por el Régimen, cifra que la oposición democrática  incrementa aún más, y que tiene una base más que probable. Según datos oficiales, cuando quedaba solo media hora antes del cierre de los colegios electorales solo habían votado tres millones y medio de venezolanos.

Poco más se puede añadir. Recordar, tan solo, que Izquierda Unida, formación coaligada con Podemos, saludó la celebración de las elecciones a la asamblea constituyente como todo un acto democrático. Da idea, sin duda, de la idea de democracia que tienen.

miércoles, 2 de agosto de 2017

Están ciegos

Podemos ha criticado al gobierno por pedir a la Unión europea que imponga sanciones a los dirigentes venezolanos y ha evitado condenar las nuevas detenciones de los líderes opositores Leopoldo López y Antonio Ledezma. La formación dirigida por Pablo Iglesias mantiene, pues, sus anteojeras ideológicas que le impiden ver la realidad de un régimen dictatorial que ha hundido en la miseria a Venezuela.

Tampoco los 121 fallecidos en los últimos cuatro meses, la mayoría en la represión gubernamental contra las protestas que recorren el país suramericano. Ni que miles de venezolanos crucen la frontera colombiana hastiados de penalidades. Ni las necesidades básicas que muchos sufren. Ni que muchos enfermos puedan ser atendidos de sus males.

Es igual. Los prejuicios ideológicos impiden a Podemos a condenar un régimen que ha proclamado el Socialismo del Siglo XXI, pese a que haga aguas y se haya enrocado en una dictadura. 

Los que vinieron a regenerar la política española y nacieron de aquel movimiento contestatario, que tantas simpatías suscitó, no ven la realidad. Están ciegos.

martes, 1 de agosto de 2017

Otro sueño que se torna en pesadilla

La decisión plebiscitaria de abandonar la Unión Europea ha convertido a la política en el Reino Unido en una pesadilla. El sueño del brexit, del derecho a decidir, de mantener el protagonismo, como unos adolescentes, en un mundo irresistiblemente globalizado, se empieza a tornar en angustia. El futuro dictaminará si tiene un feliz final, como en los cuentos de nuestra niñez, o si la alucinación se convierte definitivamente en zozobra, como desgraciadamente aprendemos con los años. 

Theresa May, la primera ministra, convocó unas elecciones para lograr una sólida mayoría en el Parlamento que le permitiera exhibir toda la dureza necesaria con sus antiguos socios en las negociaciones con Bruselas. Lejos de ello, el Partido Conservador perdió su mayoría absoluta en Westminster, dejando cojo al gobierno que incluso ha tenido que pactar con los unionistas del Ulster, hiriendo la susceptibilidad de los republicanos y abriendo otro frente peligroso: el de la paz en Irlanda del Norte.

Un gobierno que presenta síntoma de desunión y que debe hacer frente a los siguientes retos: el crecimiento económico ha caído a la mitad y por debajo de la media europea, la inflación ha rebotado y la libra se ha devaluado en una quinta parte.

Los nubarrones se suceden. También para aquellos que metieron la cabeza debajo de la tierra.