lunes, 13 de noviembre de 2017

Aislamiento energético

Los recibos de la luz subirán  este invierno, pese a la benignidad del clima, en torno a unos 100 euros. Las compañías eléctricas achacan este incremento a la extrema sequía que padece nuestro país, lo que obliga a recurrir al carbón y al gas, más caros que la producción hidroeléctrica, para mantener el consumo actual.

Sin duda que la falta de lluvias está jugando una mala pasada, pero el problema eléctrico español es otro. Somos una isla energética, lo que supone que estemos desconectados de las redes europeas. Tan solo existen dos puntos de conexión con Francia, uno por Cataluña y otro por el País Vasco. Y esa situación tiene otros responsables: la de todos aquellos, incluidos los políticos y los responsables de las compañías eléctricas, que en los últimos cuarenta años no nos han sacado del aislamiento secular de España. Algunos por desconocimiento, pero otros por interés.

viernes, 10 de noviembre de 2017

¡Y no pasa nada!


Si viviëramos en una sociedad avanzada, el tena a debatir hoy sería la visita del presidente de los Estados Unidos a China y en consecuencia nos dedicaríamos a analizar como Donald Trump y Xi Jinping reajustan la hegemonía mundial sobre este mundo globalizado, aspecto que nos puede gustar más o menos, pero del que no podemos sustraernos. En cambio, como seguimos anclados en el pasado, mirándonos el ombligo y presos del discurso identitario, el debate político sigue girando en torno  a la situación catalana.

Ayer, momentos antes de que un juez mandara a la cárcel a toda una presidenta del Parlament, esta no solo acató el artículo 155 de la Constitución, sino que prometió que si seguía en política lo haría respetando  el marco constitucional. Hoy, a las dos horas de salir en libertad condicional ya publicaba un twit en el que hablaba de la soberanía nacional catalana, extremo que obviamente es inconstitucional. 

En fin,  no sorprende. Tampoco, que la pompósamente denominada Asamblea Nacional de Cataluña y la imprecisamente llamada Òmnium Cultural dispongan de 250.000 euros para pagar las fianzas de Forcadell y de los otros custro miembros de la Mesa del Parlament en libertad con medidas cautelares. ¿Cuánto dinero público habrán recibido en los años pasados, dichas asociaciones, dedicadas en cuerpo y alma a lograr la secesión catalana? Es una pregunta que algún día, alguien debería contestar, en la medida en que tales fondos han salido de los contribuyentes españoles.

Dicho lo cual, cabe celebrar la decisión del magistrado del Tribunal Supremo, Pablo Llarena, pot su ecuánime y prudente decisón, que contrasta con la que tomó hace una semana la juez Carmen Lamela. De entrada, el magistrado del más alto tribunal tuvo la precaución de dar a los investigados una semana más para preparar sus defensas, detalle que no tuvo Lamela y del que  en un futuro nos podríamos lamentar, ei como es previsible los abogados de los inculpados pleitean en los tribunales europeos por indefensión.

Después, logró con la mera intimidación del Estado de derecho, que los acusados parecieran niños traviesos que no sabían lo que habian hecho, muy en consonancia con la revolución naif que ha sido a lo largo de estos años el "proces". ¡Cómo si fuera una cosa meramente circunstancial proclamar una independencia! ¡Cómo si fuera razonable que los sentimientos de unos cambiaran la vida de otros! ¡Y no pasara nada!

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Oriente Próximo

Arabia Saudí, uno de los países más estables de Oriente Próximo, atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia, desde su constitución por Abdelaziz bin Saud tras la desintegración del Imperio Otomano. Desde entonces han gobernado con mano de hierro los herederos del fundador, cada vez más enfrentados entre sí en numerosos clanes, consecuencia propiciada por la poligamia árabe. Ahora asistimos a una despiadada lucha palaciega entre el príncipe heredero Mohamed bin Saldan y su primo Nayef, que se ha saldado de momento con detenciones y purgas en el seno del Régimen.

Tales disputas privan además a Riad de la cohesión necesaria para hacer frente a la guerra civil entre los árabes que sacude Oriente Próximo desde hace años. Arabia Saudí e Irán se enfrentan en una formidable partida geoestratégica, cuyo campo de disputa es todo Oriente Próximo, para dirimir la hegemonía en el mundo árabe, entre las dos versiones irreductibles del islamismo: el sunismo y el chiísmo.

El régimen de Riad, cada vez menos influyente en el mundo, según el petróleo extraído tradicionalmente deja de ser la pieza energética básica del mundo, hace frente a una alianza chií, que a modo de media luna se extiende desde los hutíes de Yemen a Hizbolá en Líbano. Lo trágicamente vivido en Iraq y Siria puede ser, lamentablemente, solo un prólogo del porvenir en la región.

martes, 7 de noviembre de 2017

Huelga general

Ahora que la izquierda se plantea su relación con el nacionalismo y desde sectores cualificados de la misma se alzan voces, avergonzadas de haberle bailado el agua, conviene fijarse en la huelga general convocada para mañana en Cataluña, preludio para el independentismo de una estrategia de agitación en las calles que debería terminar con el desbordamiento del Estado y confirmación, por vía de los hechos, de la república catalana.

La huelga ha sido convocada y respaldada por organizaciones sindicales minoritarias, además de ERC y la CUP. Y por supuesto la Asamblea Nacional de Catalunya y Òmnium Cultural, los sempiternos y paniaguados agitadores del proceso independentista.

Pero a la misma no se han sumado las dos principales organizaciones obreras: la UGT y CCOO, lo que supone un posicionamiento por parte de estas centrales sindicales significativo, después de años de ambigüedades y concomitancias de sus cuadros en Cataluña con el "proces". Por fin, la izquierda parece asumir su pasado internacionalista, alejándose de unas amistades más que peligrosas y dificultando el triunfo de una revolución no proletaria.

lunes, 6 de noviembre de 2017

Miserias electorales

La larga campaña electoral que vivimos en Cataluña sigue centrada en el frente judicial, en beneficio de los partidos políticos soberanistas, en una muestra más de su habitual victimismo, con lo que pretenden rentabilizar en votos los procesos judiciales en marcha. Sin embargo, son mucho más interesantes sus disputas a las que asistimos en torno a las listas electorales.

El PDCAT se ha agarrado a Puigdemont, confiando en que el relato de su dirigente perseguido neutralice algo el batacazo electoral previsto, una vez que la que fue en el pasado la fuerza hegemónica en Cataluña ha probado la hiel del desprecio de los republicanos. Estos últimos ponen imposibles, como la coalición con los comunes, para negar la candidatura conjunta, convencidos de que así Oriol Junqueras será el nuevo presidente de la Generalitat, con la pretensión de serlo de la República catalana. Mientras, la formación de  Ada Colau ofrece la integración a Podem, momentos antes de que su dirigente, Dante Fachín, fuera purgado por Pablo Iglesias. Con el concurso de este, los comunes han dinamitado la vieja izquierda catalana, que se reconocía internacionalista, hundiendo sus perspectivas electorales. Y la CUP sigue a lo suyo, que ya tiene bastante con explicar a los suyos que votarán en unas elecciones regionales españolas. 

En fin, miserias. Como ven, todo muy alejado de la épica que le gusta propagar al nacionalismo.

viernes, 3 de noviembre de 2017

Helada la sonrisa

"Se acabó la paciencia. Se acabó la revolución de las sonrisas".

La frase, pronunciada por el diputado de Junts pel Sí, Antoni Castellà, es reveladora de la reacción del independentismo tras el encarcelamiento de los miembros del gobierno catalán que se encontraban en España. La calle se convertirá, una vez más, en el escenario de las protestas, combinada con convocatoria de huelgas con el objetivo de desbordar al Estado. Pero ahora, con un tono más agrio, lo que presagia funestas consecuencias.

Desde un principio, el proceso independentista vivido en Cataluña tuvo un planteamiento naif, como si la ruptura fuera una cosa amable, sin consecuencias trágicas. De ahí las reiteradas declaraciones de sus dirigentes, incluido Oriol Junqueras, de que ellos amaban a España, lo que no era incompatible, en su concepción, con reclamar la independencia.

Tal primaveral propuesta, que llevaba a gala las buenas formas, ha entrado definitivamente en crisis, una vez que hasta dos millares de grandes empresas han huido de Cataluña y han convertido a esa comunidad autónoma, una de las más ricas, en el lugar donde más crece el paro. Pero, los efectos negativos del independentismo no solo se circunscriben a Cataluña, sino que cruzan también el Ebro, amenazando con reducir el crecimiento económico de toda España. Una perspectiva negativa que primero se cebará en los más desfavorecidos de la sociedad y terminará por afectarnos a todos.

Sí, la revolución de las sonrisas muestra ya su cara más sombría. Ahora, la reacción soberanista nos puede dejar helada la sonrisa.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Crispación social

La crispación social aumenta por momentos. Las imágenes de la estación de Sants de ayer en Barcelona son muy reveladoras de a donde nos ha llevado el proceso soberanista. Ciudadanos enfrentados por unas identidades que hace cinco años solo habría movido a los más exaltados, ahora se convierten en cada vez más comunes. Tal deriva hace presagiar malos escenarios y contribuye a incriminar a unos políticos que nos han traído a esta situación.

Hoy precisamente arranca la dimensión jurídica de esta incruenta lucha de poder. Con sus tiempos y sus formalidades, terminará afectando a la propia política, porque la tendencia a sacar réditos del victimismo está muy arraigada. Hasta el punto de que algunos han decidido basar toda su estrategia en ello, no preocupándoles dejar tirados a los suyos.