jueves, 21 de mayo de 2020

La ética en la geometría variable

Pedro Sánchez se está mostrando como el alumno aventajado de José Luis Rodríguez Zapatero, el conceptualizador de la geometría variable, aquella que se definió como el cambio de socios parlamentarios en aras de la estabilidad gubernamental.

Tanto que el actual presidente del gobierno está llevando esa estrategia hasta el paroxismo. Llegó al poder gracias al apoyo de Esquerra Republicana de Catalunya, cediendo en la constitución en el mes de febrero de una paritaria mesa de negociación entre el Estado y la Generalitat.

Poco más de dos meses después, el gobierno Sánchez ya había desdeñado a Esquerra, apoyándose en Ciudadanos en el Parlamento, para asegurar sucesivas prórrogas en el Estado de alarma. Con ese giro, el presidente infringió un duro golpe a un PP que veía como su fiel escudero, Ciudadanos, libre de la tara de Rivera, iniciaba un camino propio.

Y ayer, el grupo socialista del Congreso firmó con Podemos y Bildu, los herederos del terrorismo que asoló España durante cinco décadas, un acuerdo para derogar la reforma laboral, el principal y discutido legado del último gobierno del PP. Con este paso, Sánchez manda un claro mensaje a Ciudadanos y al PNV, que en el caso de los jeltzales se resiente de otra dimensión, aquella que ha mantenido un gobierno de coalición en el País Vasco durante toda una legislatura.

Sin duda que, si evaluamos la estrategia de Pedro Sánchez en términos de supervivencia de su gobierno, el resultado es óptimo, prorrogando el objetivo superior de la permanencia del presidente en la Moncloa. Otra cosa es si atendemos a criterios éticos.

martes, 19 de mayo de 2020

Europa se mueve

Alemania y Francia, los estados que han conformado la Unión Europea que conocemos, han pactado un plan de ayuda de medio billón de euros, fundamentalmente en subsidios, no en créditos reembolsables, a los países más afectados por el coronavirus, como España.

Es importante dar a conocer estos hechos, sobre todo para no caer en el euroescepticismo y dar pábulo a opiniones que solo inflan el populismo, algo que padecemos desde la gran crisis económica de 2008.

domingo, 17 de mayo de 2020

Conspiración o paranoia

El gobierno regional de Madrid considera que en la decisión de mantener a la comunidad en la fase cero de la desescalada, subyacen motivos ideológicos y no técnicos. Es más. su presidenta, Isabel Díaz Ayuso entiende no solo que existe una conspiración del ejecutivo del PSOE y Podemos contra la comunidad de Madrid, sino contra ella misma.

Llegamos así al núcleo de una actitud, la de Ayuso, muy propia de iluminados, que establecen todo su análisis cognitivo en términos de ataques personales. Se trataría, en su mentalidad, de una maniobra de desprestigio contra la presidenta madrileña que ha pretendido durante estos dos meses de crisis sanitaria convertirse en un modelo alternativo de gestión de la pandemia frente al llevado a cabo por el gobierno de izquierdas. Habría, pues, que acabar políticamente con ella por haber osado erigirse en un contrapoder.

Por tanto, todo confluye en su persona, dotada, a su entender, de una relevancia fuera de duda. La misma de la que hacen gala todos los iluminados que a través de la Historia han creído ocupar una posición central en el mundo.

Los iluminados están poseídos de una religiosidad a ultranza, aunque no siempre. necesariamente, ya que puede obedecer a otros motivos. En este caso, la iluminación de Díaz Ayuso es de carácter ideológico, tan frecuente hoy en día. Y sufre tales anteojeras ideológicas que le hacen confundir su enfermedad con el del gobierno de España, cuando el problema es que sencillamente la red de atención sanitaria primaria de Madrid no está preparada para la epidemia del covid-19, tal como los expertos sanitarios han sentenciado en un auténtico dictamen técnico. Y eso es así, porque al igual que al denostado gobierno central, la pandemia le pilló desprevenida, mirando para otro lado, como demuestra la nefasta gestión de las residencias de ancianos.

No, no hay conspiración, lo que hay es la paranoia de una iluminada.

martes, 12 de mayo de 2020

Quiero creer

Quiero creer que las decisiones tomadas sobre los territorios que han transitado a una fase superior de desescalada y los que no han progresado, se han debido a razones exclusivamente sanitarias, de carácter técnico, y no política, como el gobierno reitera en sus últimas comparecencias públicas. 

No obstante, la mera sospecha de que no haya sido así, tiene indicios preocupantes. Por ejemplo, a que viene cambiar los criterios para decidir que lugares pasaban, como ha denunciado una Generalitat valenciana gobernada por socialistas. No se entiende que eso se haya producido y no ayuda a despejar las dudas.

Tampoco el hecho de que zonas de esa comunidad autónoma o de Andalucía, gobernada por el PP, se hayan quedado fuera de la progresión a la zona 1 de desescalada, mientras que otras como el País Vasco, en su totalidad, lo hayan logrado, siendo gobernadas por un PNV necesario por sus votos en el Congreso para mantener el Estado de alarma que necesita Pedro Sánchez para implementar la salida de la crisis provocada por el coronavirus.

Todo ello son meras sospechas que no deben nublar el juicio, máxime porque conviene desconfiar de lo que se denomina teorías conspirativas y menos aquellas que destacan comportamientos espurios a la democracia. Por eso, mantengamos la creencia de que todas las decisiones que está tomando el gobierno desde que decretó el Estado de alarma han sido motivadas por criterios meramente científicos, no políticos.

viernes, 8 de mayo de 2020

Iluminada

Es realmente penoso que los residentes de la Comunidad Autónoma de Madrid tengamos que padecer a una presidenta de la entidad, Isabel Díaz Ayuso, tan ideologizada que a veces parece una iluminada.

Sí, porque es propio de iluminados, probablemente por la gracia de Dios, desoir los criterios técnicos sanitarios y forzar dimisiones si la realidad no acompaña sus pretensiones. Es el caso de la mandataria madrileña que no aceptó que su directora de Salud no secundase sus planes preconcebidos.

Es el criterio de que la política ha de imponerse a los dictámenes científicos, el cáncer de nuestras sociedades contemporáneas, que nos deja a los pies de los caballos, montados por iluminados. Esperemos que no sean los del Apocalipsis.

miércoles, 6 de mayo de 2020

Arrimadas cruza el Rubicón

El gobierno ha sacado adelante una nueva prórroga del Estado de alarma, pero sobre todo ha concitado hoy en el Congreso el respaldo de una mayoría diferente. El dato es relevante y pone el foco en Ciudadanos, una formación que aspiró a mucho, pero que la mala cabeza de su exdirigente Albert Rivera condenó a algo cercano a la insignificancia.

De ella, de la insignificancia, hoy está un poco más alejada, después de que su nueva líder, Inés Arrimadas, haya cruzado el Rubicón y aceptado sostener al gobierno Sánchez o, como delirantemente dijo su predecesor, a la banda.

Más allá de la normalidad democrática que supone que una formación centrista apoye a otra de izquierdas, la pregunta que cabe hacerse ahora, es si el gobierno disfruta desde hace unas horas de un mayor respaldo parlamentario. No parece que sea así, después de la defección evidenciada hoy por Esquerra Republicana de Catalunya, si sumamos y restamos los diputados con que cuentan cada una de estas formaciones; diez por los de Arrimadas y trece por los de la formación independentista. Es decir, menos apoyo numérico para Sánchez, aunque para muchos en España y, también en Europa, sea Ciudadanos un compañero de baile mucho más creíble que Esquerra.

Pero, el problema de la estabilidad gubernamental continúa en toda su evidencia, más allá de que Sánchez se muestre como un buen discípulo de Zapatero y su geometría variable de apoyos parlamentarios. Sobre todo frente a un enemigo terrible como es el coronavirus. Lo lógico es que tal reto se afronte con el apoyo del principal partido de la oposición, con el PP, partido que hoy es más débil, al perder a un aliado hasta ahora disciplinado, pero que tras vadear el río muestra síntomas de abandonar una tutela que le diezmó su representación parlamentaria.



lunes, 4 de mayo de 2020

La última gran decisión

Pedro Sánchez ha conseguido tras cincuenta días de Estado de alarma suscitar una oposición parlamentaria que amenaza la existencia de su propio gobierno. De hecho, una parte relevante de las formaciones que le auparon a la Moncloa amenazan ya con no votar la prórroga que el ejecutivo considera necesaria para culminar la desescalada de la pandemia, como ha explicitado Esquerra Republicana y ha insinuado el PNV. 

Todo ello pone al gobierno en manos del PP a la hora de conseguir la ansiada prórroga, lo que más allá de suponer un evidente cambio en la balanza de los respaldos parlamentarios, nos acercaría al modelo europeo en el que las grandes formaciones colaboran ante las grandes crisis. Eso, si el PP decide apoyar la prolongación del Estado de alarma, ya que hay dudas de ello, no solo porque uno de sus principales barones, Alberto Núñez Feijoo se haya pronunciado públicamente en contra. La sombra de Vox empequeñece más a Pablo Casado, que solo se convertirá en una creíble alternativa de poder cuando se libre de ella.

Veremos el resultado final, pero conviene constatar otro hecho, más allá de los cambios políticos analizados, aquel que incide en que alguien deberá decidir cuando los habitantes de cada una de las comunidades autónomas pueden mezclarse con las de los otras. Esa decisión solo la puede tomar el gobierno del Estado, en lo que será su última gran decisión sobre la pandemia.