miércoles, 14 de julio de 2021

Palos revolucionarios

La fotografía de grupos revolucionarios cubanos marchando por las calles con palos para afianzar al régimen castrista, después de la mayor oleada de protestas vivida en la isla contra el sistema comunista imperante desde hace seis décadas, es muy ilustrativa.


Es la imagen de una revolución en lucha contra la democracia que exigen los manifestantes que han salido a las calles en estos días. Para que vuelvan a sus casas y no protesten. 


El mensaje es claro: la revolución es tan excelsa en sus virtudes que no cabe preguntar al pueblo al que se le practica su opinión sobre ella y mucho menos si prefiere acabar con ella.


Nada de democracia, pues.

martes, 13 de julio de 2021

Nuevo gobierno

El sentido de la oportunidad política de Pedro Sánchez ha vuelto a quedar demostrado, procediendo a una crisis gubernamental y nombramiento de un nuevo gobierno, centrado básicamente en la gran tarea que este país debe acometer de una manera perentoria: la recuperación económica tras la devastadora pandemia sufrida.


El reforzamiento del poder de Nadia Calviño, la ahora vicepresidenta primera, es una muestra de ello, que permitirá a la titular de Economía afrontar los retos con un mayor margen de actuación. Bienvenido sea, porque estamos, como sociedad, muy necesitados de centrarnos en lo importante y no perdernos en los vericuetos políticos que han sido demasiado protagonistas en la primera parte de la legislatura.


Una segunda derivada de los cambios gubernamentales augura la paz interna en el PSOE, restañando las heridas del acceso al poder de Pedro Sánchez. También es loable este aspecto. España no puede permitirse que uno de sus dos principales partidos políticos pierda el tiempo en peleas intestinas. Ahora, toca que el PP también se afine y colabore en las tareas del Estado, independientemente de que se prepare para la legítima lucha electoral de dentro de dos años. 


Hasta entonces, centrémosnos en lo relevante: la recuperación económica.


jueves, 8 de julio de 2021

La quinta ola

Los datos de incidencia del coronavirus de los últimos días, especialmente en algunas regiones como Cataluña, Navarra y Comunidad Valenciana, apuntan claramente a un repunte, hecho al que los expertos ya empiezan a denominar la quinta ola de la epidemia.


Afortunadamente, las vacunas están demostrando su efectividad y dejando fuera de esa nueva ola a todos aquellos inmunizados, que es un porcentaje de la población en claro aumento día tras día. En cambio, son los más jóvenes, los que más se pueden ver inmersos en ella. 


Todas esta circunstancias permitirán que esta quinta ola sea menos letal que las anteriores, aunque puede provocar un frenazo peligroso en la recuperación económica, lo que puede traer unas consecuencias sociales muy negativas, después de llevar encadenados los malos años que se iniciaron con la Gran Recesión a partir de estallar en 2008 la burbuja hipotecaria.  


Por eso, era tan importante evitar una nueva oleada epidémica. Pero, una vez más, hay que constatar que el pretendido Homo Sapiens no aprende.

miércoles, 7 de julio de 2021

Ataque al Estado de Derecho

La virguería jurídico-financiera que se le ha ocurrido a la Generalitat de Cataluña para facilitar a los dirigentes del procés las fianzas que le exige el Tribunal de Cuentas, ha levantado ya ampollas en una sociedad que asiste atenta a los resultados del indulto gubernamental.


No es para menos, porque la medida supone la instrumentalización ideológica, en este caso del nacionalismo independentista, de una estructura estatal, como lo es la Generalitat. Tal hecho es en esencia un ataque al Estado de Derecho, algo que tampoco supone una novedad, ya que dichos dirigentes lo despreciaron en 2017 cuando saltándose todas las normas, incluido el Estatuto de Autonomía de Cataluña vigente, pretendieron imponer la independencia.

jueves, 1 de julio de 2021

Un siglo de comunismo chino

El Partido Comunista chino ha cumplido cien años de existencia y está a punto de superar al soviético en la marca de 72 años ininterrumpidos en el poder. A diferencia del ruso, el chino no ha llevado a su pueblo a la pobreza y a la destrucción del propio Estado, sino que ha logrado sacar de ella a millones de sus ciudadanos y ha convertido a China en la potencia que amenaza con desbancar a Estados Unidos en la hegemonía mundial.


Tales hechos deberían llamarnos la atención. También, la circunstancia de tratarse de un régimen comunista que alienta el capitalismo, una excepción en el seno de los Estados de inspiración ideológica marxista, con la excepción tal vez de Vietnam, que ha evitado la deriva de subdesarrollo de otros, como Venezuela, Cuba o Corea del Norte. Esa singularidad no es la única que cultiva China, que desde la época de Mao alentó su propia vía de implantación de los principios marxistas. La más relevante es su acendrado nacionalismo, con múltiples reivindicaciones territoriales, que suponen una amenaza no solo para el área del Pacífico, sino probablemente para todo el planeta.


El PC chino no solo ha ido ganando en poderío a lo largo del siglo de su existencia, sino que probablemente ahora se encuentre en su punto álgido, después de haber derrotado la epidemia de Covid con un incuestionable orden social. Esa es otra de las características del marxismo chino, no tan singular con respecto a otros: el papel de las élites, vanguardia en terminología marxista, sobre todo el país. Los mandos del partido ocupan un lugar relevante e indiscutido sobre la masa de ciudadanos. Indudablemente que la democracia no tiene lugar en ese esquema, pero es que ni siquiera eso es objeto de debate, más allá de en círculos más que minoritarios.


La disciplina social, forjada en ese siglo, es su principal instrumento de dominio, no solo interno, sino que aspira a exportar por el mundo en aras del papel que el partido confiere a China, un nacionalismo que tiene mucho de distopía planetaria.


jueves, 24 de junio de 2021

Día uno después del indulto

Las impresiones del primer día tras el indulto no parecen buenas, en el sentido de que el propio gobierno esperaba una imagen de los excarcelados menos combativa y más agradecida a la deferencia tenida con ellos al perdonarles, pero ya se sabe que la ideología nacionalista es difícilmente saciable. Incluso, en medios gubernamentales se especula ahora con no llevar adelante la segunda parte del plan que consistía en reformar la legislación para rebajar la pena de sedición. Pero, tal marcha atrás conllevaría en mi opinión más problemas.


En un artículo anterior en este blog, sugerí que la intervención gubernamental debería haber sido al revés; es decir, no indultando, sino rebajando la pena, mediante una reforma legislativa que aprobasen las Cortes. Con ello se habría conseguido, primero, el respaldo de la soberanía nacional a la salida de la cárcel de los presos del procés, por que en eso se habría traducido la iniciativa al favorecer cualquier reforma del Código Penal al reo. Además, el Estado español habría cubierto el flanco más débil que presenta con este tema, desde un punto de vista internacional, y desarticulado las críticas que se oyen en Europa contra unas penas desmedidas en ese delito.


Si el gobierno hubiera optado por esta vía, habría matado dos pájaros de un tiro, tranquilizando a Europa y no presentando la medida como una cesión al ávido nacionalismo. Ahora, el margen gubernamental para desencallar la cuestión catalana es más estrecho.

lunes, 14 de junio de 2021

El rey, en Colón

Difícilmente van a poder ser justificadas por el PP las declaraciones de la presidenta de la Comunidad de Madrid sobre la sanción a la que está obligado Felipe VI, cuando el gobierno le presente los indultos de los condenados por el proceso soberanista en Cataluña. Es más, Isabel Díaz Ayuso, a quien mucho ven como la nueva líder de la derecha española, ha comprometido, tal vez de una manera irreparable, a la Monarquía, que el PP tiene a gala defender.


Tales declaraciones, en las que se preguntaba que iba a hacer el rey cuando el gobierno le presente los indultos, solo pueden ser interpretadas desde la ignorancia de la presidenta madrileña o desde una estrategia que busque comprometer a Felipe VI en la defensa de una partidista visión de la Constitución de todos los españoles.


Si es la primera opción, solo cabe hacer una mención a los riesgos existentes en las elecciones democráticas. Si es la segunda, sería exigible una descalificación del PP a su joven promesa, máxime porque el rey ya se vio envuelto en una peligrosa actuación cuando salió en televisión para descalificar aquel intento de golpe de Estado protagonizado por los líderes independentistas durante el gobierno Rajoy. Recuerdo que para un número significativo de catalanes siempre emborronará la imagen de quien probablemente sea el más preparado jefe del Estado de nuestra historia y que Felipe VI cargará en su mochila toda la vida.