viernes, 17 de septiembre de 2021

El triunfo de lo colectivo

Italia ha dado un paso relevante, desmarcándose del resto de países occidentales que timoratos ante las medidas a tomar contra los negacionistas de las vacunas, ven limitada su capacidad de actuación frente a hechos tan graves como la pandemia de Covid que sufrimos. Al gobierno italiano, dirigido por el Salvador del euro, Mario Draghi, no le ha temblado el pulso para decretar que todos los trabajadores, públicos y privados, así como los autónomos que laboren en en contacto con otras personas, deberán tener en regla su certificado verde, un instrumento que les acreditaría la doble vacunación o no estar infectado de Covid en las últimas 48 horas. Los que no cumplan tal medida se exponen a una suspensión de empleo y a multas de hasta 1.000 euros.


Habrá que ver si la justicia italiana no tumba una medida que cuenta con el exiguo aval del ejecutivo, sin que se haya pronunciado de momento el legislativo, reparo que debería ser subsanado. Pero, independientemente de ello, la adopción de tal decisión supone valorar en toda su medida el reto al que se enfrenta la humanidad ante fenómenos epidémicos, priorizando el concepto de salud pública, frente a individualismos trasnochados y más propios del liberalismo decimonónico. 


Todo un cambio en las mentalidades que recupera la capacidad organizativa de las comunidades humanas y de las que el pueblo italiano ha dado muestras sobradas en el pasado, haciendo avanzar la civilización. 

miércoles, 15 de septiembre de 2021

'Killer' político

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, es criticado por su falta de sentido de Estado, por sus recortes cortoplacistas, por su apego al poder sacrificando cualquier otra consideración, y un largo etcétera, en el que muchos estarán de acuerdo. Pero, hay que admitirle que hoy en día no hay otro político en España que le haga sombra a la hora del dominio de las maniobras políticas. Se cepilló a Albert Rivera y después a Pablo Iglesias, sin apenas inmutarse, aunque en el segundo caso tuvo que aguantarle durante poco más de un año en el gobierno. Ahora, en el plazo de una semana ha ahondado en la fractura del independentismo catalán hasta extremos desconocidos, logrando que la delegación de la Generalitat catalana en la mesa bilateral con el Estado español acuda a la reunión de hoy sumamente debilitada. Tal hecho que podría interpretarse como una contrarréplica a su falta de sentido de Estado, no debe dejarnos obviar que el problema soberanista catalán sigue ahí presente.


Hace unos días descargó un duro golpe contra ERC, desbaratando el argumento secesionista de que España roba a Cataluña, cuando la Generalitat despreció 1.700 millones de euros para la ampliación de El Prat, extremo que aún debe producir perplejidad no solo en Europa, sino  incluso entre más de un independentista catalán. Y ayer, el golpe fue contra el socio de gobierno catalán, contra Junts, al que su maximalismo ha expulsado de la mesa de diálogo. La tremenda división independentista será vista con agrado para todos aquellos que creen en la unidad nacional e incluso puede ser entendida objetivamente como un refuerzo para el Estado español, pero, insisto, eso no hace desaparecer el grave problema que existe en Cataluña con una sociedad dividida.


Sólo las medidas que faciliten la superación de esa situación, mediante la cohesión social, pueden ser consideradas como política de Estado.


Dicho lo cual y con todo el respeto, Pedro Sánchez es todo un killer político.

viernes, 10 de septiembre de 2021

Ortega no ha cambiado

La orden de detención contra Sergio Ramírez dictada por las autoridades nicaragüenses no supone en sí un salto cualitativo del régimen de Daniel Ortega ni tampoco debe serlo en la consideración del mismo como una dictadura. Lo era desde al menos 2018, cuando Ortega reprimió cualquier manifestación opositora. Es cierto, que la persecución a quien fue su vicepresidente y camarada en la guerrilla del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) supone todo un símbolo, que esperemos lleve a la reflexión a más de un revolucionario sobre la trayectoria de los modelos políticos.


Daniel Ortega ha sido siempre un totalitario. Lo fue cuando combatió, junto a Ramírez y otros muchos, la dictadura de Somoza, allá por la década de los setenta. La revolución sandinista triunfante en 1979 fue secundada desde posiciones socialdemócratas y liberales, que obligaron a los más duros del FSLN a aceptar la democracia. Una vez tomado el poder, Ortega implementó medidas económicas comunistas, pero perdió democráticamente la presidencia de Nicaragua en unas elecciones que ganó la liberal Violeta Chamorro. Entonces, Ortega hizo firme propósito de no volver a permitir que le desbancasen del poder y desde que ganó las elecciones en 2006 ha aplicado inflexiblemente tal decisión, sin que le perturbe el riesgo de guerra civil al que aboca a su país. 


No. Ortega no ha cambiado, pese a que muchos en el mundo contemplaron con ilusión la Revolución Sandinista, deslumbrados por sus propuestas progresistas. Pero, la revolución llevaba en su seno un proyecto totalitario de izquierdas, pese a que hubo sandinistas, como Ramírez, que no lo compartieran y que, a diferencia de Ortega, eran y son demócratas. Hoy, son perseguidos por su antiguo compañero de armas que no cejará en su empeño de mantenerse en el poder, como cualquier otro dictador.


jueves, 9 de septiembre de 2021

Cataluña, ante el espejo

Rechazar una inversión de 1.700 millones de euros, como ha hecho la Generalitat de Cataluña, con respecto a la ampliación del aeropuerto de El Prat, debería mover a una seria reflexión a los ciudadanos que allí habitan. No solo por los miles de puestos de trabajos que no se crearán, sino sobre todo porque acentuará la decadencia en la que vive inmersa Cataluña, desde que una gran parte de su clase política decidió experimentar con el proceso independentista.


Cataluña ha dejado de ostentar el liderazgo económico en España en ese ínterin, ante la Comunidad de Madrid, que hace veinte años amplió Barajas y que no satisfecha aún perfila un nuevo proyecto que incrementará la capacidad operativa de su aeropuerto. Frente a ello, Cataluña se queda rezagada y pierde la posibilidad de convertirse en un centro de redes de comunicación, lo que en la terminología actual se denomina Hub.


Los catalanes deberían mirarse ante el espejo. Esa es la única solución, también para pasar de página del agotado procés. Todos lo agradeceríamos.


lunes, 6 de septiembre de 2021

Envidiable democracia alemana

El relevo de Angela Merkel y los resultados del cordón sanitario aplicado a los ultraderechistas de Alternativa para Alemania se van a saldar con el mantenimiento del nivel de voto de los partidos democráticos y la posible alternancia en el poder, accediendo a la misma los socialdemócratas, si se confirman los sondeos publicados a tres semanas de las elecciones. El caso del SPD, el partido de la izquierda moderada, coautor junto a los democristianos de la CDU del milagro alemán tras la destrucción sufrida en la Segunda Guerra Mundial, es muy significativo, porque los socialdemócratas no solo no experimentan el desgaste de haber formado parte de una gran coalición gubernamental con sus enemigos de la CDU, sino que rentabilizan su sentido de Estado, cerrando el paso a los ultras y co-gobernando en los momentos difíciles de crisis económica y pandemia de Covid.


Es envidiable, visto desde España, donde prima el partidismo, las eternas rencillas y el odio visceral al enemigo representado en la formación política rival, algo que heredamos de nuestro turbulento siglo XIX y que no somos capaces de superar. Es de admirar a los ciudadanos alemanes que son capaces de priorizar el raciocinio y premiar las labores de gobierno responsables y discretas, aprovechando lo mejor de la democracia parlamentaria. ¡Enhorabuena!

jueves, 12 de agosto de 2021

Suicidas

Alemania encara unas interesantes elecciones legislativas para todos los europeos en las que los partidos políticos van concretando su ideario y sus programas. Una de las formaciones que asombró en los anteriores comicios fue Alternativa para Alemania, un partido ultraderechistas que ha hecho de su lucha contra los inmigrantes el eje de su actuación, recuperando viejos dogmas que nos devuelven al recuerdo ensombrecido de ese país.  Ahora, en estas nuevas elecciones abandera también a los que se niegan a vacunarse ante la pandemia mundial del Covid. Si el racismo es algo contrario a lo racional, la defensa del negacionismo en lo relativo a la salud raya en una actitud suicida que puede ser muy grave, no solo para Alemania sino para toda la humanidad. 


Sin embargo, el consuelo de que de esta manera los ultras alemanas se retratan y que tal posición les restará votos, es demasiado optimista, en la medida en que creemos que el debate político es en sí exclusivamente racional. Mucho me temo que ni siquiera en Alemania es así.


miércoles, 11 de agosto de 2021

Afganistán, una muestra más de la estulticia humana

El avance talibán en Afganistán a la par que se produce la retirada de las tropas de Estados Unidos ha provocado ya un éxodo de 400.000 afganos temerosos de las venganzas integristas de los primeros. Huyen despavoridos todos aquellos que han colaborado durante dos décadas con la invasión norteamericana y en general los que temen con fundamento el enorme retroceso en derechos, especialmente de género, que se avecina en el futuro régimen talibán que se impondrá en el país asiático.


Se cierra así un período en Afganistán, abierto con la invasión estadounidense contra el Emirato Islámico, ordenada por uno de los presidentes norteamericanos menos preparados de su historia, George Bush hijo. La razón argumentada entonces era combatir el terrorismo islamista de Bin Laden, que había ocasionado los terribles atentados del 11-S en suelo americano. El objetivo era limpiar Afganistán de terroristas y facilitar la instauración de un régimen democrático en el país musulmán, además de incrementar el área de influencia estadounidense en Asia. Una guerra, que fue secundada por España, y que ocasionó la muerte de 150.000 personas, entre ellos 34 españoles. 


Ahora, veinte años después, todo vuelve al principio. Los talibanes se aprestan a reconquistar su país e imponer de nuevo un régimen islamista. Sin duda, este viaje de ida y vuelta es uno de los múltiples ejemplos de la estulticia humana.