domingo, 2 de julio de 2023

La 'Grand Départ' vasca

Este fin de semana, Euskadi celebra la salida de la nueva edición del Tour de Francia, volcándose en un evento en el que las instituciones vascas han gastado 12 millones de euros.


Todo ello para presentar al mundo una imagen renovada del País Vasco, muy alejada de la que ofreció en 1992, cuando el Tour partió de San Sebastián, y en la que el terrorismo eclipsaba cualquier otra consideración sobre la sociedad vasca.


Ahora, treinta y un años después, las instituciones de autogobierno vasco se han volcado en mostrar a la comunidad internacional, a través del magnífico escaparate proporcionado por el Tour, la idea de una comunidad singular en el concierto europeo.


Iniciativas como la que vive estos días el País Vasco hacen mucho más por la construcción nacional que otras que han jalonado todos estos años y, que ni decir tiene, que las basadas en los tiros. 


Los organizadores del evento han cuidado todos los detalles, incluida la profusión de ikurriñas repartidas, para dar una determinada imagen de la sociedad vasca, servida por la televisión pública vasca a todo el mundo, con un nítido mensaje, concretado en la exhibición de la especificidad vasca.


Toda una presentación a escala mundial, en la que los representantes del gobierno español han destacado por su ausencia en la Gran Partida vasca. Debían estar ocupados en otros menesteres.


sábado, 24 de junio de 2023

Rusia preocupa

La situación en Rusia es sumamente preocupante, con los mercenarios rebeldes a poco más de trescientos kilómetros de Moscú, con los primeros enfrentamientos en la ciudad de Rostov, donde ya han llegado los chechenos, hasta ahora fieles al poder, y con la sensación de que Putin, como todos los dictadores, tiene los pies de barro. Todo ello en un país que cuenta con armamento nuclear, lo que conlleva mayores dosis aún de peligrosidad en un escenario que puede derivar en guerra civil si el golpe de Estado de la fuerza mercenaria no alcanza sus objetivos.


¿Qué podemos esperar? Salvo por el hecho de que la desunión rusa beneficia a Ucrania, poco más podemos predecir, porque la información que llega es escasa. Por cierto, se hecha de menos que los medios de comunicación de España no se hayan volcado en el seguimiento de la crisis rusa. Aquí seguimos preocupados con nuestro ombligo, centrado en el permanente estado electoral al que hemos llegado, sin ser plenamente conscientes de la relevancia que tiene lo que se está jugando en el este europeo.


lunes, 19 de junio de 2023

Estúpidos, es la economía

El PSOE de Pedro Sánchez sigue sin extraer las lecciones necesarias de la derrota de las elecciones municipales y autonómicas, en la medida en que el mensaje principal que sigue mandando a la sociedad se centra en azuzar el miedo al regreso al poder de un derecha condicionada por Vox.


Ello puede ser el reflejo contrario a la política de frentes de la que ha adolecido en gran medida el Gobierno Sánchez, gracias a la aportación de su socio de coalición gubernamental, de Podemos, en los tres años pasados. Pero, precisamente, lo que castigó el electorado el pasado 28 de mayo fue esa tendencia a hacer política de bloques. Prueba de ello es que 1.700.000 votos centristas, huérfanos de Ciudadanos, arribaron en el PP, el partido al que ahora ven como necesario para una época más desideologizada.


Por ello, el equipo de campaña de Sánchez debería cambiar radicalmente de estrategia y centrarse en rentabilizar los éxitos económicos que indudablemente logró el gobierno anterior. Sacar más a Nadia Calviño y vender las buenas perspectivas económicas existentes, que sin duda son fruto del trabajo anterior. La última prueba la hemos tenido en la previsión de crecimiento publicada hoy por el Banco de España, que eleva hasta en siete décimas lo previsto.


Dejar de asustar con el coco de Vox y convencer a los españoles de que por primera vez el futuro económico brillante que se nos presenta es obra de la izquierda. Estúpidos, es la economía.

jueves, 8 de junio de 2023

Veto a Montero

Las negociaciones entre Sumar y Podemos parecen haber encontrado una relevante dificultad con el veto de la primera formación a que Irene Montero sea candidata de la coalición común en las próximas elecciones. Más allá de unas negociaciones en las que el reparto del poder ocupa la máxima preocupación, es difícilmente defendible oponerse a la defenestración de la ministra de Igualdad. No en balde, el equipo por ella dirigido fue el responsable de una de las leyes más chapuceras de la última legislatura, que ha posibilitado la rebaja de condenas a 1079 agresores sexuales y 108 excarcelaciones. Cifras que se incrementarán tras el aval del Tribunal Supremo a las rebajas de las penas por la ley del sólo sí es sí. Mantener que esto es debido al machismo de los jueces es propio de una mentalidad presa de las anteojeras ideológicas, difícilmente compatible con el servicio público en un Estado avanzado.

lunes, 29 de mayo de 2023

La última jugada

Los desastrosos resultados electorales del PSOE  han llevado al presidente del gobierno a intentar una última jugada que, además de arriesgada, supone la constatación del error que cometió en noviembre pasado, cuando se hizo palpable que era inviable continuar gobernando con Podemos. Entonces, los que admirábamos a Pedro Sánchez por su capacidad estratégica, asistimos a la decepción de verle errar, uniendo su destino al de las formaciones más a la izquierda del PSOE. Poco después, cuando el congreso aprobó sus últimos presupuestos, el presidente tuvo la opción de conformar un gobierno monocolor, y preparar su último año al frente del ejecutivo con un planteamiento más centrista en busca de la recuperación del voto socialista. Entonces disponía de casi un año, ahora no tiene ni dos meses para ello. Por eso, la decisión de convocar elecciones para el 23 de julio suena a una última y desesperada jugada.


Pedro Sánchez no ha gobernado en esta última legislatura con la atención puesta en la mayoría del electorado, sino buscando a través del beneplácito de un sector del mismo la permanencia de su propio gobierno, al precio de verse arrastrado por unos socios caracterizados por su alta ideologización y por su incapacidad para articular propuestas con seriedad. El ejemplo, más característico de ello, pero no el único, fue la ley del solo sí es sí. Ayer, constató el previsible voto crispado contrario y motivado de toda la derecha, incluida la de filiación más extremista (Vox), pero también comprobó su incapacidad para atraerse el voto centrista. De los dos millones de votantes de Ciudadanos en las últimas municipales, solo trescientos mil han seguido apoyando al partido naranja. El resto han votado por el PP, engrandeciendo las posibilidades de que alcance el Palacio de la Moncloa un Núñez Feijoo, caracterizado por su falibilidad, de la que hemos tenido variadas muestras en la última campaña electoral.


Sánchez pagó anoche por haber gobernado atendiendo sólo al electorado de izquierda. Ahora, intenta una última maniobra con la que intenta desesperadamente desligar su imagen del fracaso de Sumar y Podemos, hundidos por el electorado, por un lado; y por el otro, poner en la tesitura al votante de centro de que elija entre él y un PP que tendrá que echarse en manos de Vox para traducir en poder territorial su victoria en las urnas de ayer. La urgencia de los próximos comicios no solo atiende a hacerlos coincidir con las cruentas negociaciones que se avecinan entre los dos partidos de la derecha, sino también propiciar la absorción del escaso voto superviviente de sus antiguos socios gubernamentales. Ni diez días, les ha dado para intentar ponerse de acuerdo; precisamente, a unas formaciones que carecen de cintura y adolecen de esclerosis formativa. Los puros entre lo puros han logrado reducirse hasta la insignificancia, mientras que los que aspiraban a sumar de momento solo restan. Ese fue el error de Pedro Sánchez, ligar su suerte a ellos. Ahora, con su última jugada pretende revertir el duro pronunciamiento de los electores. Difícil, hasta para un superviviente contrastado como es Pedro Sánchez.

viernes, 26 de mayo de 2023

Melilla, vulnerable

Las noticias que estos días se suceden de amaños en el voto por correo deberían preocuparnos mucho más de lo que parece. A fin de cuentas, la limpieza de nuestro sistema electoral está siendo puesta en duda, algo que han experimentado otras naciones, como Estados Unidos, que son presas del populismo. Nada más que por eso, las instituciones de nuestro país deberían implementar todas aquellas medidas tendentes a disipar la más mínima sombra sobre nuestra democracia. 


De todos los casos habidos, sin duda, que la máxima alerta debería centrarse en el caso de Melilla, no solo porque allí ya existen precedentes juzgados de tales prácticas, sino por la propia idiosincrasia de la ciudad norteafricana. El principal partido apuntado como implicado en estas malas prácticas, Coalición por Melilla, es una formación con amplio apoyo entre la población musulmana de la ciudad, lo que añade otra dimensión potencialmente peliaguda. Máxime porque tal partido ya ha anunciado su intención de impugnar los resultados electorales, lo que podría abocar a unas nuevas elecciones.


Melilla por su situación geográfica es especialmente vulnerable a las presiones de Marruecos, país con el que nuestro gobierno ha variado el rumbo diplomático tradicional en aras de lograr una mejora en las relaciones bilaterales, con el abandono del apoyo a un referéndum sobre el Sáhara y que, sin embargo, no se ha visto, a día de hoy, recompensado con la reapertura de la frontera con la ciudad norteafricana. Indudablemente, Mohamed VI sigue manejando los hilos, sin que seamos capaces de contrarrestarlos. 

martes, 23 de mayo de 2023

Espadas en alto

La Guerra de Ucrania cumple ya un año y tres meses y las posibilidades de un fin de los combates parecen alejadas tras la mediación de China con el apoyo de otros países como Brasil que apuestan por un mundo donde la hegemonía política estadounidense parece cosa del pasado. El frente permanece estancado en las conquistas militares rusas anteriores tras una escasa recuperación ucraniana en el final del verano pasado, lo que unido al convencimiento en la victoria de los actores implicados en la guerra, permite suponer que el enfrentamiento bélico continuará, así como la sangría de efectivos de ambos bandos.


Esa impresión no solo obedece a lo dicho, sino también a dos hechos ocurridos en los últimos días. Por un lado, la escalada en el apoyo bélico  que Zelenski ha conseguido en la última cumbre del G-7, lo que se traducirá en una mayor intervención occidental contra Rusia. Por otro, la extensión de la guerra al territorio ruso, tras la aparición de fuerzas opositoras rusas en la región colindante de Béligorod con apoyo del Ejército ucraniano. 


Ambos aspectos, nos hablan indudablemente de una escalada en la guerra.