martes, 31 de marzo de 2015

Sencillo



¿Qué ocurre cuando las encuestas y sondeos dicen que el independentismo se enfría, cuando no retrocede, en Cataluña? Lo democrático sería aplazar nuevos intentos soberanistas y proseguir con la labor adoctrinadora de las bondades de la propuesta.

Pues, no. Artur Mas ha decidido seguir con su hoja de ruta y obviar tamaña insignificacia. Los catalanes no votarán por la independencia. Solo al final del proceso, fijado ahora en dieciocho meses, los ciudadanos podrán expresarse. Para entonces, confía en que las masas, puestas en la tesitura adecuada, ratificarán su planteamiento, aunque no lo hagan ni la mayoría de los que detentan el derecho al voto.

¿Porque desde cuando la democracia ha sido algo relevante para una ideología, la nacionalista, que desconfía de las disidencias? Nunca. Es muy sencillo.

viernes, 27 de marzo de 2015

Disyuntiva

La amenaza de la pérdida de credibilidad de la Unión Europea solo tiene dos alternativas, como señala hoy el antropólogo Tomas Pérez Viejo en las páginas de El País. O intenta imaginarse como una nación o reafirma su estructura política anacional, basada en los derechos de los ciudadanos.
La disyuntiva es clara. Seguro que Nigel Farage, Marine Le Pen y otros muchos, pero también Panos Kamenos, el ministro de defensa griego, optan claramente por el primer modelo. Yo prefiero infinitamente el segundo: una república de ciudadanos.

jueves, 26 de marzo de 2015

Políticas identitarias

El PP en la Comunidad Autónoma Valenciana ha creado el Observatorio de las Señas de Identidad Valencianas, cuyo criterio será determinante a la hora de otorgar concesiones y ayudas a las asociaciones que operan en aquella región. Es decir, tal organismo, investido de autoridad para decidir qué es lo valenciano, dará o retirará la ayuda pública.

La ley que ampara esta pretensión fue aprobada ayer con los votos únicos del PP en las Cortes valencianas. Con esta medida el partido conservador se lanza a favorecer una política identitaria de lo valenciano. Y a establecer quién cumple con una idea preconcebida de qué es valenciano y quién no.

Es decir, se arroga la pretensión de decidir qué es auténticamente valenciano y qué no lo es. Exactamente igual a cualquier movimiento nacionalista, que establece quienes son los patriotas y quienes son unos traidores, otorgando el certificado competente.

A partir de ahí, la deriva puede ser terrible, como muestran múltiples ejemplos en diversos lugares del mundo y por supuesto en el nuestro, algo que aquí especialmente se ha padecido desde hace mucho tiempo.

El PP valenciano edificará la identidad valenciana en base a su anticatalanismo o, si queremos emplear un eufemismo, en defensa de unas ideas preconcebidas de lo que unos señores, normalmente las elites locales, han decidido qué es lo valenciano. Así que ya tenemos agrandado un serio problema, uno más en eso que se llama España.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Patética

Patética Rosa Díez, enrocándose en el poder y pretendiendo fulminar las disidencias internas en UPyD. La enésima rebelión contra ella en el partido magenta, encabezada por la diputada Irene Lozano, pide algo de sentido común: que Díez asuma el grave error cometido cuando se negó a confluir con Ciudadanos.

Con aquella decisión, UPyD dilapidó todo el capital político obtenido en la brega de los últimos años, presentándose como una nueva formación que aspiraba a horadar el bipartidismo. Porque, el partido magenta estaba destinado a convertirse en la bisagra nacional entre las dos grandes formaciones. Pero la soberbia de su máxima dirigente ha tirado todo por la borda. Ahora, ese espacio lo heredará Ciudadanos.

martes, 24 de marzo de 2015

Dimisiones

La instrucción del caso de los papeles de Bárcenas ha dictaminado que el PP se financió de forma ilegal durante 18 años. Por supuesto, que aún no hay sentencia judicial al respecto, pero se trata de las conclusiones alcanzadas por el juez Pablo Ruz tras la investigación llevada a cabo.

Sencillamente es desolador que en un Estado de Derecho, el partido que sustenta al Gobierno incurra en estas prácticas. Pero es aún peor, que desde esa formación política no haya habido una reacción con el objetivo de limpiarlo, destituyendo no solo a todos aquellos que estén relacionados con ello, sino presentando su dimisión otros muchos que en el mejor de los casos miraban a otro lado, mientras ocurrían esas ilegalidades. Estén donde estén. Incluido, por supuesto, el Gobierno.

lunes, 23 de marzo de 2015

El gran titular



El gran titular de las elecciones celebradas ayer en Andalucía no es que Susana Díaz resista. Tampoco el espectacular batacazo del PP. Ni siquiera que el suflé de Podemos empiece a bajar. Y menos que Izquierda Unida confirme que lleve camino hacia la insignificacia.

Todos ellos son hechos relevantes. También que Pedro Sánchez consolide su posición, mientras que Mariano Rajoy ve como el suelo en el que se apoya se agrieta peligrosamente.

La verdadera noticia es la espectacular irrupción de Ciudadanos, una opción centrista y laica que, tras los comicios de ayer, confirma que se puede implantar en toda España, después de haberse convertido en el verdadero dique frente al soberanismo en Cataluña.

368.988 andaluces han votado por la formación de Albert Rivera, obteniendo nueve escaños en la cámara autonómica y convirtiéndoles en la llave de la estabilidad en aquella comunidad.

Ya advertí hace tiempo que, mientras ascendía Podemos, desde el PP se observaban los avances contra el bipartidismo como algo ajeno al partido conservador. En definitiva era un problema del PSOE, que debería repartiese su electorado con la fuerza ascendente liderada por Pablo Iglesias. Aquello era algo que no iba con el PP. Así que siguieron fumándose el puro con total tranquilidad.

Pero el resultado de ayer, tal como modestamente vaticiné, muestra la crudeza de la situación y del peligro al que se mide el PP. Si Ciudadanos sigue subiendo, hasta la mayoría relativa del PP en las próximas elecciones estará en peligro. Y toda la estrategia diseñada durante estos años por Mariano Rajoy se vendrá abajo. 

viernes, 20 de marzo de 2015

Contradicción



La Junta de Andalucia ha permitido que se reemplace una de las celosías de acceso a la mezquita de Córdoba, cuempliendo así los deseos del Cabildo catedralicio. El objetivo de éste es que los pasos de Semana Santa puedan entrar en el monumento histórico y celebrar sus estaciones penitenciales entre las arcadas omeyas.

Pero antes de seguir conviene mencionar dos cuestiones, una a favor y otra en contra de respaldar la decisión de la Junta de Andalucía Primero, la celosía a desmontar es de los años setenta; es decir, no se trata de un elemento arquitectónico antiguo. Y segundo, la decision la ha tomado la Comision Provincial de Cultura, que en cualquier otro país sería un organismo técnico, pero aquí, como es usual, está controlada por los dos grandes partidos.

Es decir, la decisión ha sido tomada por criterios políticos. Y no deja de ser curioso que la Junta de Andalucía que se ha significado por oponerse a las maniobras de la iglesia para considerar exclusivamente como catedral  al monumento cordobés, acepte ahora que los pasos de Semana Santa entren en la mezquita. El PSOE experimenta así el mismo temor que recorrió a Podemos cuando se atrevió a dudar de la idoneidad de la Semana Santa, en aquel caso sevillana, dando inmediatamente un paso atrás y olvidándose de tan temerario planteamiento.

Porque más allá de la iglesia, están los sentimientos cristianos, tan enraizados en lo andaluz. Y claro, eso son votos. Pura contradicción.