Democracia: ¿Cree que Grecia debe asumir las condiciones que le imponen sus acredores y permanecer en el euro, o debe optar por romper las negociaciones y retornar al dracma?
Demagogia:¿Debe ser aceptado el borrador de acuerdo presentado por las instituciones en el Eurogrupo del 25 de junio y que consta de dos partes que conforman su única propuesta: Reformas para la finaanciación del vigente programa y después; y análisis preliminar de la sostenibilidad de la deuda?
martes, 30 de junio de 2015
lunes, 29 de junio de 2015
El corralito
Grecia ha estrenado corralito. 60 euros es el máximo que se puede sacar al día en los cajeros automáticos, porque el Gobierno ha decretado el cierre de las oficinas bancarias hasta dentro de una semana. Los jubilados han tenido que guardar grandes colas el mismo día en que se ingresaban sus pensiones.
Tsipras continúa arrastrando a Grecia por el camino de la peor de las tragedias, mientras el resto de los europeos también somos más pobres.
viernes, 26 de junio de 2015
Asaltar por asaltar
A diferencia del resto de España, donde Pablo Iglesias ha dejado claro sus desdén hacia Izquierda Unida, en Cataluña sí está dispuesto a acudir coaligado con Iniciativa per Catalunya.
Podemos muestra así un doble rasero: en Cataluña acepta sumar fuerzas porque le da opciones de triunfo, pero en el resto no poque los "cenizos" de IU restan posibilidades.
Es decir, de asaltar los cielos por el bien intrínseco que ello conllevaría, hemos pasado al asalto por el asalto, confundiendo el fin con los medios.
jueves, 25 de junio de 2015
La recta final griega
La espada de Damocles que se bate amenazadora para Grecia y que tiene la fecha límite del 30 de junio ha servido para que el gobierno de Syriza traspase algunas de las líneas rojas que se marcó y que ayudaron a la formación política en la carrera electoral que la llevó al poder en el país heleno.
Esas líneas traspasadas han sido fundamentalmente de dos tipos: el recorte en pensiones -incluido el alargamiento de la vida laboral hasta los 67 años, los mismos que en España- y la subida del IVA -algo que también hemos padecido aquí-. Sin duda que ambas medidas tendrán un coste social, perjudicando a los más desfavorecidos. Pero a cambio de eso, la deuda helena podrá ser renegociada con criterios más flexibles, lo cual no es poca cosa.
Cuando el acuerdo estaba a punto de cerrarse, el Fondo Monetario Internacional -objeto de las críticas más feroces del gobierno heleno- ha exigido algunas precisiones contables que por el bien de todos deberían superarse. Para cubrir esos flecos, estaría bien que el esfuerzo suplementario no repercutiese más en la sociedad helena y el gobierno griego aceptase reducir su desproporcionado gasto en defensa militar. El nacionalismo heleno debería moderarse y comprender que la amenaza de su secular enemigo -Turquía- es hoy en día mucho más relativa. Al fin y al cabo, ambos países son socios de la OTAN y Grecia además cuenta con la ventaja de pertenecer a la Unión Europea, algo que cualquier mente inteligente se aprestaría a evitar.
Lo demás son demagogias, que siempre pagan los más desfavorecidos.
Esas líneas traspasadas han sido fundamentalmente de dos tipos: el recorte en pensiones -incluido el alargamiento de la vida laboral hasta los 67 años, los mismos que en España- y la subida del IVA -algo que también hemos padecido aquí-. Sin duda que ambas medidas tendrán un coste social, perjudicando a los más desfavorecidos. Pero a cambio de eso, la deuda helena podrá ser renegociada con criterios más flexibles, lo cual no es poca cosa.
Cuando el acuerdo estaba a punto de cerrarse, el Fondo Monetario Internacional -objeto de las críticas más feroces del gobierno heleno- ha exigido algunas precisiones contables que por el bien de todos deberían superarse. Para cubrir esos flecos, estaría bien que el esfuerzo suplementario no repercutiese más en la sociedad helena y el gobierno griego aceptase reducir su desproporcionado gasto en defensa militar. El nacionalismo heleno debería moderarse y comprender que la amenaza de su secular enemigo -Turquía- es hoy en día mucho más relativa. Al fin y al cabo, ambos países son socios de la OTAN y Grecia además cuenta con la ventaja de pertenecer a la Unión Europea, algo que cualquier mente inteligente se aprestaría a evitar.
Lo demás son demagogias, que siempre pagan los más desfavorecidos.
miércoles, 24 de junio de 2015
Ideología y estrategia
Las recientes declaraciones de Pablo Iglesias sobre el "problema vasco", tal como él prefiere denominarlo, muestran la profunda ideologización de sus planteamientos. Una ideología que arranca de una supuesta deficiencia en la Transición Democrática que habría lastrado todo nuestro reciente pasado. Y que, entre otras cuestiones, dejó sin resolver los contenciosos con Euskadi, Cataluña y Galicia.
Más allá de que la inclusión de ésta última región en el imaginario problemático denota la deuda conceptual con una idolatrada Segunda República, las palabras de Pablo Iglesias muestran una notable carencia, impropia de un planteamiento de izquierdas: la escasa concreción en las personas, que contrasta vivamente con la exagerada abstracción de los pueblos.
Eso en cuanto a la inflexible ideología del líder de Podemos. Ahora, quiero hablar de su estrategia, donde hace gala de igual rigidez. Ya le ha dicho, por activa y por pasiva, al pedigüeño candidato de Izquierda Unidad, que descarta la confluencia con esa formación. Podemos acudirá a las elecciones generales con sus siglas y en solitario, ya que Pablo Iglesias considera que esa es la mejor estrategia para asaltar los cielos.
Más allá de que la inclusión de ésta última región en el imaginario problemático denota la deuda conceptual con una idolatrada Segunda República, las palabras de Pablo Iglesias muestran una notable carencia, impropia de un planteamiento de izquierdas: la escasa concreción en las personas, que contrasta vivamente con la exagerada abstracción de los pueblos.
Eso en cuanto a la inflexible ideología del líder de Podemos. Ahora, quiero hablar de su estrategia, donde hace gala de igual rigidez. Ya le ha dicho, por activa y por pasiva, al pedigüeño candidato de Izquierda Unidad, que descarta la confluencia con esa formación. Podemos acudirá a las elecciones generales con sus siglas y en solitario, ya que Pablo Iglesias considera que esa es la mejor estrategia para asaltar los cielos.
martes, 23 de junio de 2015
Plaza Zerolo
La iniciativa de 80.000 ciudadanos para otorgar al recientemente fallecido Pedro Zerolo el nombre de una plaza en el madrileño barrio de Chueca merece la consideración de los responsables municipales, máxime ahora que el consistorio ha cambiado de manos. El socialista Zerolo se significó en vida por la defensa de los derechos de las minorías gays, lesbianas, transexuales y bisexuales. Nada más acertado que dedicarle una vía pública en el barrio de la capital que simboliza la integración sexual.
Y más si tenemos en cuenta la plaza elegida, dedicada hasta ahora a Vázquez de Mella, el prócer del tradicionalismo español. Juan Vázquez de Mella y Fanjul, quien vivió a caballo de los siglo XIX y XX, fue el gran ideólogo del carlismo, definido fundamentalmente por su integrismo religioso. Un integrismo ultramontano que añoraba hasta la Inquisición.
Pero también deberían saber muchos de esos 80.000 ciudadanos, que Vázquez de Mella también se significó por ser el gran conceptualizador del regionalismo español. Desde finales del XIX, el filósofo, que hoy puede perder el nombre de la plaza, puso en valor la labor que debían jugar las regiones en un Estado, el español, ahogado por el centralismo. Su labor propagandista en este apartado fue enormemente relevante, hasta el punto que llegó a influir en los incipientes nacionalismos periféricos: gallego, catalán y vasco. Unos nacionalismos que hicieron de la lucha contra la uniformidad su razón de ser.
Lo digo solo a efectos informativos.
Y más si tenemos en cuenta la plaza elegida, dedicada hasta ahora a Vázquez de Mella, el prócer del tradicionalismo español. Juan Vázquez de Mella y Fanjul, quien vivió a caballo de los siglo XIX y XX, fue el gran ideólogo del carlismo, definido fundamentalmente por su integrismo religioso. Un integrismo ultramontano que añoraba hasta la Inquisición.
Pero también deberían saber muchos de esos 80.000 ciudadanos, que Vázquez de Mella también se significó por ser el gran conceptualizador del regionalismo español. Desde finales del XIX, el filósofo, que hoy puede perder el nombre de la plaza, puso en valor la labor que debían jugar las regiones en un Estado, el español, ahogado por el centralismo. Su labor propagandista en este apartado fue enormemente relevante, hasta el punto que llegó a influir en los incipientes nacionalismos periféricos: gallego, catalán y vasco. Unos nacionalismos que hicieron de la lucha contra la uniformidad su razón de ser.
Lo digo solo a efectos informativos.
lunes, 22 de junio de 2015
La bandera
El acto de presentación de Pedro Sánchez como candidato socialista a la Presidencia del Gobierno ha conseguido atraer la atención de todos los medios informativos. Y para conseguirlo, el secretario general del PSOE solo ha necesitado envolverse en la bandera bicolor española.
El revuelo está justificado. Seguro que más de uno de los que ayer asistían al acto, sobre todo alguno que peine canas, sintió un resquemor cuando vio reflejada la enseña. No en balde, el PSOE luchó contra aquella bandera en la Guerra Civil, que representaba entonces el nacional-catolicismo. Los socialistas, como otras fuerzas de izquierda, se pasaron el siglo XX desnacionalizando, en aras del internacionalismo obrero.
Podía no haber sido así, porque hubo otro nacionalismo, de raíz liberal y progresista, que intentó construir un nación democrática y cuyo mayor hito fue la Revolución de la Gloriosa, en 1868, momento en el que la bicolor obtuvo el estatus de bandera oficial, aunque compartida con una incipiente tricolor.
Ayer, Pedro Sánchez pareció querer enlazar con esa tradición. Pero para que esa estrategia tenga visos de triunfar, el candidato socialista debe ser consciente de que las banderas hoy en día deben ser inclusivas. Nunca excluyentes. Es decir, no deben descansar en la idea binaria de unos y otros. Al contrario, han de aspirar a no crear rechazos, aunque para ello haya que prescindir de la carga sentimental del trasnochado nacionalismo y potenciar su fuerza racional.
Ni más, ni menos.
El revuelo está justificado. Seguro que más de uno de los que ayer asistían al acto, sobre todo alguno que peine canas, sintió un resquemor cuando vio reflejada la enseña. No en balde, el PSOE luchó contra aquella bandera en la Guerra Civil, que representaba entonces el nacional-catolicismo. Los socialistas, como otras fuerzas de izquierda, se pasaron el siglo XX desnacionalizando, en aras del internacionalismo obrero.
Podía no haber sido así, porque hubo otro nacionalismo, de raíz liberal y progresista, que intentó construir un nación democrática y cuyo mayor hito fue la Revolución de la Gloriosa, en 1868, momento en el que la bicolor obtuvo el estatus de bandera oficial, aunque compartida con una incipiente tricolor.
Ayer, Pedro Sánchez pareció querer enlazar con esa tradición. Pero para que esa estrategia tenga visos de triunfar, el candidato socialista debe ser consciente de que las banderas hoy en día deben ser inclusivas. Nunca excluyentes. Es decir, no deben descansar en la idea binaria de unos y otros. Al contrario, han de aspirar a no crear rechazos, aunque para ello haya que prescindir de la carga sentimental del trasnochado nacionalismo y potenciar su fuerza racional.
Ni más, ni menos.
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