viernes, 30 de septiembre de 2016

Novedades económicas

El precio del petróleo ha iniciado su remontada, alentada por el acuerdo de reducir la producción al que han llegado los países de la OPEP, pese al secular enfrentamiento entre Arabia Saudí e Irán.

A su vez, el IPC ha subido por primera vez en 14 meses, lo que ha permitido que entrara en terreno positivo la tasa de inflación. 

¿Estará por fin cambiando el ciclo económico?

jueves, 29 de septiembre de 2016

Unos demócratas, sin duda

El conflicto que vive el PSOE es de tal calibre que no atendemos otras cuestiones igualmente relevantes de la actualidad nacional. Me refiero al nuevo pulso que Carles Puigdemont ha planteado al Estado español.  Nuevo y reiterativo, en la medida en que los líderes secesionistas catalanes vuelven a proponer un referéndum que ya celebraron el 9 de noviembre de 2014 y al que acudieron un poco más de dos millones de ciudadanos de un universo potencial cercano a los seis millones.

Un observador demócrata habría entendido que aquel referéndum supuso un fracaso para los independentistas y entendería que no cabría repetirlo, al menos durante el espacio vital de una generación, es decir, durante más de tres décadas.

Pero no, para la elite secesionista catalana. Fíjense hasta que punto es así, que en su discurso de ayer, el presidente de la Generalitat no solo exigió un nuevo referéndum, sino que pidió al gobierno negociar la regulación de cuando se podría repetir, pero solo en el caso de resultar derrotada la secesión.

Unos demócratas. Sin duda.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Lamentable

La situación a la que ha llevado Pedro Sánchez a un partido con 137 años de antigüedad, que fue el referente ideológico de la izquierda durante todo el siglo XX, gobernando a España durante cinco años en la Segunda República y dos décadas tras la restauración democrática de 1977, es más que lamentable.

Hoy en día, el PSOE es un partido fracturado que está a punto de abdicar de ser la alternativa de izquierdas, en beneficio de una formación que no existía ni hace tres años. Incluso, el partido socialista ha perdido su tradicional fortaleza en las nacionalidades de Cataluña, País Vasco y Galicia, dejando en consecuencia de vertebrar España.

No todo ello es imputable a Pedro Sánchez, pero sin duda que el actual secretario general socialista tiene una parte relevante de responsabilidad. Su estrategia alicorta consistente en contentar a la militancia, asegurando así el cargo gracias a la fidelidad de esta, ha llevado al partido centenario al borde del abismo. Despeñarse será no solo una mala noticia para el PSOE, sino para España.

martes, 27 de septiembre de 2016

Retroceso demagógico

La profusión de instrumentos electivos a los que asistimos en los últimos años como las elecciones primarias o la plasmación del denominado derecho a decidir no implican necesariamente un avance democrático. Es más, en la mayoría de las ocasiones su implementación supone un retroceso demagógico.

El último ejemplo de ello ha sido la invocación de Pedro Sánchez a convocar unas primarias con las que eludir sus responsabilidades en los últimos cuatro comicios celebrados, donde el PSOE que él dirige ha encadenado fracaso tras fracaso. El secretario general socialista pretende así obviar esas derrotas, apelando a los militantes a una consulta sobre su persona.

La utilización de los referendos, sean del tipo que sean, ha sido históricamente una constante, aunque probablemente el culto a la personalidad, capaz de eludir objetivos fallos, nunca fue tan exacerbado como en la época de entreguerras del siglo pasado, con las consecuencias tan negativas que ocasionó.

El PSOE cometió un error en 1998 cuando incorporó a su acervo electoral las primarias, tal vez por influencia de los sistema electorales anglosajones. En los años siguientes fue otorgando a tal instrumento la consideración de definitivo, debilitando la capacidad decisioria de sus congresos. De tal manera que actualmente, el proceso electoral interno socialista aduce de excesivo protagonismo personal en detrimento de las discusiones ideológicas y estratégicas. Lo segundo lo propiciaban unos congresos verdaderamente decisorios, no como los que hay hoy en día. Además, tenían la virtud de incentivar el consenso, a la par que debatían las diferentes federaciones territoriales.

Todo eso ha sido sustituido por apelaciones a la adhesión personal y maniqueos planteamientos, básicos, como el de a favor de Rajoy o en contra. Toda una demagogia que pilla a un partido centenario, no sólo en horas bajas, sino desprovisto de unos sabios instrumentos electorales internos que durante muchas décadas fueron los propios y propiciaron su engrandecimiento, lo que le permitió alcanzar democráticamente el poder.

lunes, 26 de septiembre de 2016

Dispar incidencia

as elecciones en el País Vasco y Galicia tienen una lectura nacional, que pasa por la dispar incidencia de las formaciones emergentes en los partidos tradicionales situados tanto a la derecha como a la izquierda. Unos comicios relevantes, no solo por tratarse de dos regiones muy diferentes, sino sobre todo por ser las primeras elecciones celebradas tras el fracaso de las investiduras en las dos últimas legislaturas.

Los resultados gallegos y vascos refuerzan a Mariano Rajoy en su intento de formar gobierno. La mayoría absoluta en Galicia para el PP, además de un éxito personal de Alberto Núñez Feijóo, confirma que la estrategia del partido conservador desde el 20 de diciembre pasado ha sido mucho más acertada que la de su principal rival, el PSOE. Éste último incluso ha dejado de ser la segunda fuerza en aquella región, evidenciando que la aparición de las formaciones emergentes ha variado la izquierda en España. Podemos le gana terreno a los socialistas. El anunciado sorpasso, que resultó fallido el 26 de junio, ha terminado ahora por hacerse realidad en la comunidad gallega con la candidatura de En Marea.

La debacle socialista es aún más significativa en Euskadi, donde el PSOE había sido históricamente relevante. Incluso, el gran triunfador de las elecciones vascas, Iñigo Urkullu, no necesita ahora de los socialistas para proseguir con su gobernanza templada. Ahora, dispone de otra posible pareja de baile: el PP, que ha empatado en escaños con el PSE-PSOE. Los socialistas son aquí también superados por Podemos.

Todo ello confluye en una única dirección: la insostenible posición de Pedro Sánchez, quien pese a todo se mantiene enrocado, impasible a lo que sucede. Los resultados en Galicia y el País Vasco confirman la errónea estrategia mantenida por el secretario general del PSOE. El 20 de diciembre eligió la opción equivocada. Por ello perdió cinco escaños y cien mil votos en las elecciones del 26 de junio. Siguió escogiendo mal, aduciendo que los militantes socialistas así lo querían. Ahora, ha quedado claro que no es así entre los electores que tradicionalmente votaban socialista en Galicia y Euskadi.

Sánchez lleva camino de convertir al PSOE en un partido más de la izquierda, perdiendo las opciones de convertirse en alternativa de gobierno, en beneficio precisamente de Podemos. En cambio, en la derecha, el PP ha sabido resistir mejor la irrupción de las formaciones emergentes. Ciudadanos, que no ha logrado entrar ni en el Parlamento vasco ni en el gallego, resta votos al PP a nivel nacional, pero no amenaza su hegemonía. Ese es el resumen de la nueva política surgida tras el 15-J. 

viernes, 23 de septiembre de 2016

Máscaras fuera

La última maniobra de Pedro Sánchez ha tenido una virtualidad: por fin se empieza a hablar sin ambages, en tertulias y artículos periodístico del móvil del dirigente socialista: conservar el cargo de secretario general del PSOE. Se ha necesitado que transcurran nueves meses para que se empiece a hablar claro, lo cual no dice mucho de nuestros analistas políticos.

Tal asunción, aunque tardía, permitirá unas aproximaciones más certeras a lo que viene ocurriendo desde el 20 de diciembre pasado. Pero no evita que el problema siga presente: Sánchez se ha hecho fuerte en la dirección socialista y ningún argumento le va a convencer para dejarla de buen grado. Es más, la amenaza de convocar el congreso socialista busca ser legitimado por los militantes socialistas en las primarias preceptivas y doblar definitivamente el pulso a los barones de su partido.

Más de un antiguo militante socialista estará ahora lamentando haberse dejado llevar por demagógicas modas, reduciendo la capacidad de los congresos mediante la introducción de las primarias. Porque no siempre la democracia garantiza que asciendan al poder personas que se preocupan por el bien general.

jueves, 22 de septiembre de 2016

La estrategia de Sánchez

Pedro Sánchez pretende no ceder. Mantendrá su negativa a facilitar que el partido más votado forme gobierno, dilapidando las posibilidades y ventajas que se le abrieron por primera vez el 20 de diciembre e incluso en una segunda oportunidad el 26 de junio. Para ello, está dispuesto a unas terceras elecciones.

Su estrategia para permanecer al frente de la Secretaría general del PSOE pasa por minimizar los malos resultados que obtendrá en Galicia y País Vasco el próximo domingo, y convocar el congreso socialista, buscando que la militancia premie su frontal oposición a permitir que la derecha mantenga el poder. Y así salvar su silla.

Sin duda que estamos ante todo un estadista, capaz de relativizar el partidismo y alejado de anteponer los intereses personales.