miércoles, 30 de noviembre de 2016

Consecuencias del populismo

Una de las consecuencias del triunfo del populismo en Estados Unidos es que los europeos tendremos que dedicar más recursos a la defensa; es decir, que los ciudadanos de los países de la UE gastaremos más en armamento, detrayéndolo de educación y salud. La Comisión Europea planea crear un fondo europeo que fomente la inversión militar. Con ello pretende contrarrestar la demanda del presidente electo Donald Trump, quien como candidato prometió que Estados Unidos gastaría menos en las seguridad europea, al considerar que era excesiva la participación norteamericana en la defensa del continente desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Y todo ello en un momento en el que Vladimir Putin consolida el liderazgo de Rusia, después de anexionarse Crimea.

Ese es el mundo existente.

martes, 29 de noviembre de 2016

Pies de barro

El nuevo líder del eurófobo UKIP, Paul Nuttall, lo ha dejado muy claro: la ambición del partido populista es convertirse en el partido de los trabajadores, reemplazando al laborismo. Ante esa estrategia, solo cabe por parte del socialismo británico un claro y decidido ataque contra la formación emergente. 

Menos claro lo tiene aquí en España, el PSOE, aún desorientado por el populismo. Si no quiere acabar vapuleado por éste, los socialistas deberían distanciarse y sin complejos atacarle. Comprobaría sus pies de barro.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Dictador y revolucionario

Pocas figuras políticas del mundo contemporáneo han recibido calificativos tan contestados por detractores y seguidores que Fidel Castro, muerto a los 90 años. Sin embargo, de todos ellos hay dos difícilmente rechazables. Uno es el de revolucionario, pese a que algunos de sus enemigos se mostrarán contrarios a concederle tal consideración debido a la carga positiva que tal termino conlleva en la cultura occidental, alimentada por los milenarismos utópicos consustanciales a la misma desde hace dos milenios en busca de la igualdad. Otro es de el dictador, aunque aquí sean sus más fieles partidarios los que muestren su desagrado, sin reparar en que las connotaciones negativas de tal calificativo no existían en el origen de nuestra cultura greco-latina.

Mayores apoyos recibirá la consideración de Fidel Castro como un antidemócrata, aunque haya un pequeña legión de devotos capaces de hacer loas a la democracia comunista que durante medio siglo experimentó parte del planeta y que en 1989 se derrumbó como un azucarillo, cuando miles de ciudadanos que disfrutaban de tal régimen huyeron despavoridos al caer el Muro de Berlín. Sin contar el millón largo de cubanos, de los once existentes, que abandonaron su isla con destino a Florida y otras partes del mundo, afrontando en muchas ocasiones los peligros de la travesía marítima.

También se escucha tras su muerte a algunos que no tienen reparos en presentarle como un adalid de la libertad. Es verdad, que tal consideración tenía más adeptos cuando el 8 de enero de 1959 entró en La Habana, después de haber cimentado su leyenda en la lucha de Sierra Maestra. Pero hoy en día, serán muy pocos los que los que sostengan que Fidel luchó por las libertades individuales.

Otra cosa es que se le vea como un libertador. Y en concreto como el prototipo de las luchas de liberación nacional que durante la segunda mitad del siglo XX se extendieron por el mundo. Sin duda que el hecho de haberse convertido Cuba en un mero protectorado estadounidense tras independizarse de España contribuye a esa concepción. Fidel, hijo de un soldado español que luchó contra Estados Unidos y los independentistas cubanos, habría devuelto seis décadas después la dignidad a la isla, mostrando los dientes al imperialismo yanqui. 

Pero, sobre todo fue Mayo del 68 el que elevó a Fidel y a su compañero el Ché a los altares. Mucha parte de una generación, irreverente y convencida del adanismo, le confió la aureola de guía, de comandante, de líder supremo, incluso de caudillo, en la senda de los libertadores latinoamericanos. Toda la izquierda del mundo occidental se rindió ante aquel barbudo que traería la Justicia a este mundo mediante la revolución armada.

Aquella izquierda, que se entregó peligrosamente al nacionalismo, se dispuso a exportar el ejemplo cubano por todo el mundo, especialmente por Iberoamérica: Argentina, Uruguay, Chile, Bolivia, Colombia, Venezuela y tantos otros países de aquel lado del océano, y también a éste, como muestra el caso de la lucha etarra. Una pléyade de guerrillas y organizaciones armadas surgió por todo el planeta predicando la liberación nacional de innumerables patrias y haciendo de la violencia el instrumento redentor para ello.

Hoy poco queda de todo aquello, aunque sea ahora curiosamente cuando la izquierda vuelve a verse arrastrada por las formaciones populistas que recuperan aquellos viejos cantos de sirena. La revolución entendida no solo en su esencia social, sino como liberación nacional de un determinado pueblo, aunque ello genere ineludiblemente nuevas desigualdades. Sin duda, que Fidel Castro se vería gustoso como el abanderado de ello. También como el organizador que nunca se preocupó por la democracia. Como un dictador de la antigua Roma con un sagrado objetivo.

viernes, 25 de noviembre de 2016

Autocríticas

La muerte de Rita Barberá debe mover a autocrítica a todos los actores políticos, incluidos el periodístico, pero sin duda a quien más debe mover a una reflexión es a su propio partido. Y tampoco caigamos ahora en lo contrario, propio de la desmesura de este país llamado España. En ese sentido, no está de más recordar, como hizo Rubalcaba, que aquí enterramos muy bien.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Estulticia humana

Las cuentas públicas británicas empiezan a sufrir el brexit. Según los cálculos del propio gobierno, la economía del reino unido crecerá 2,4 puntos menos de los previsto en los próximos cinco años. Asimismo, Londres tendrá que endeudarse en 142.000 millones de euros más para hacer frente a la desaceleración económica que auguran sufrirá. El desempleo aumentará en medio punto de aquí a dos años y la inflación, del 0,75%, pasará al dos y medio.

Los votantes del brexit, críticos con el deterioro económico vivido en la última década, se enfrentarán ahora  a la cruda realidad de haber optado por reducir su mercado, dejándose llevar por los agoreros contra la globalización y el mensaje racista. Denominados JAM, acrónimo de Just About Managing, en reconocimiento a las penalidades sufridas, no son conscientes de las crecientes dificultades que deberán ahora encarar. 

Un caso más de la estulticia humana. El enésimo de la Humanidad.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Colombia, en su laberinto

El gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla de las FARC firman esta próxima madrugada un nuevo acuerdo de paz que recoge muchas, pero no las sustanciales, demandas de aquellos que ganaron el plebiscito, liderados por el expresidente Álvaro Uribe. Santos, escaldado, ya no someterá el nuevo pacto a referéndum, sino que buscará legitimarlo mediante su aprobación por el congreso colombiano. Por contra, Uribe exigirá que los colombianos sean de nuevo convocados a las urnas.

Colombia se pierde en su propio laberinto, mientras las muertes violentas, por cuestiones políticas, repuntan. Debe ser condición humana.

martes, 22 de noviembre de 2016

Pacto PNV-PSE

El acuerdo PNV-PSE ha levantado las viejas polémicas que carcomen este país desde hace décadas. Y entre ellas, como siempre, el manido y demagogo derecho a decidir, un eufemismo del derecho de autodeterminación al que la izquierda otorgó en la década de los setenta todas sus bendiciones como instrumento de liberación de naciones oprimidas.

Sin embargo, lo pactado por los socialistas vascos con el partido jeltzale no es el reconocimiento de tal. El PSE se limita a admitir que se pueda plantear en el debate sobre la reforma del Estatuto de Gernika, vigente desde 1979, sin que ello suponga un cambio de posición en su ideario, dejándole libres las manos, tal como expresamente sí recoge el acuerdo, a la hora de votar en contra de ello, cuando la ponencia parlamentaria ultime sus estudios.

El PP ha mostrado sus reservas al respecto, porque en la práctica supone abrir el camino para que la reforma estatutaria que apruebe el Parlamento vasco incluya finalmente el derecho de autodeterminación, ya que la composición de la cámara legislativa de Vitoria no ofrece dudas con Bildu y Podemos como segunda y tercera fuerza. Esa es la principal concesión que logrado el PNV respecto a los socialistas: que éstos admitan que se inicie un debate parlamentario cuyo resultado está claro y que incluirá la asunción de tal derecho aun con los votos en contra del PSE y del PP.

Pero también, los socialistas vascos han conseguido una concesión relevante por parte del PNV: el compromiso del partido jeltzale de hacer todo por el camino de la legalidad constitucional, contrastando así con el camino empleado por Juan José Ibarretxe quien en 1998 abanderó el unilateralismo nacionalista con el derecho de autodeterminación, precisamente, como instrumento para imponer a España un estatus de libre asociación, que garantizase a Euskadi la bilateralidad igualitaria en sus relaciones con Estado.

Ahora, el derecho a decidir no se empleará como el ariete que socave la Constitución de 1978, como se pretendió en aquel intento, sino que llegará a las Cortes dentro de una reforma estatutaria. Será entonces, cuando el Congreso de los Diputados, sede de la soberanía nacional, pueda rechazarlo, cayendo del definitivo articulado del nuevo Estatuto de autonomía. Ese texto filtrado y no otro será el que voten en referéndum los vascos, otorgando o no la legitimidad final a la propuesta de reforma estatutaria que ahora empieza a andar.