jueves, 22 de diciembre de 2016

Gracias a Europa

La decisión del tribunal europeo de Justicia, obligando a los bancos a devolver las cláusulas suelo hipotecarias es una muestra más de la demagogia de los que se denominan nueva izquierda. A Podemos y otros aspirantes a izquierdistas, como la CUP, se les ha llenado la boca denigrando a la Unión Europea, achacando a la mejor construcción democrática mundial todas las regresiones vividas en los últimos años. Pues, bien. Ahora, todos deberíamos ser conscientes de que los afectados podrán recuperar el dinero pagado en abusivas condiciones gracias a Europa.

Una Unión europea que se gobierna, fundamentalmente, no a través de sus políticos, sino de su administración de justicia, como corresponde a una institución basada en el Estado de Derecho. Sin emociones, racionalmente, como corresponde a los ciudadanos mayores de edad mental.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Caín

Que el día en el que se visualiza tu mayor éxito internacional, presidiendo el Consejo de Seguridad de la ONU, el mayor centro de poder a nivel mundial, alguien de tu propio partido haga estallar su dimisión como presidente de honor de tal formación, solo tienen un nombre: cainismo. Y al responsable de ello solo cabe mencionarle como Caín.

martes, 20 de diciembre de 2016

Libranos de la ira de los justicieros

Las imágenes de la muerte del embajador ruso en Ankara causan conmoción. No solo por la repulsa ante la muerte violenta de cualquier persona, sino por la ostentación sentimental del asesino. Un islamista que arrebatado por la justicia de sus alegatos pone fin a una vida, como un sacerdote de la antigüedad.

Con el dedo índice de la mano izquierda alzado, símbolo de su fe integrista, el autor del asesinato se muestra poseído por la ira de los justicieros, momentos después de ejecutar su venganza. Según, se le oyó, antes de caer abatido, lo hizo por las muertes de inocentes en Alepo.

El asesino se erigía así en vengador de tanta víctima opositora al régimen de Bashar al Asad, apoyado por Rusia. Descargaba así sobre el representante de Moscú en Turquía la ira por las penalidades sufridas en Alepo.

Lo que no se planteó el asesino, tal vez porque su ideología le cercenaba el intelecto, es que podía haber matado a otros, tan responsables de las penalidades que vive Siria. Así, podía haber asesinado al embajador francés por apoyar a los rebeldes contra Asad, que desde hace cinco años siembran la destrucción por el país árabe, ocasionando también mucho dolor y muertes en la sociedad siria, especialmente en la minoría alauí. O al representante de Arabia Saudí por ayudar disimuladamente al Estado Islámico, responsable de tantas atrocidades en Oriente Próximo y por todo el mundo. O al de Estados Unidos por armar a las milicias kurdas que en nombre de la liberación de una nación oprimida causan víctimas en Turquía. Incluso, podría haber disparado contra algún responsable del Estado turco, que participa indisimuladamente en la guerra siria, ocasionando igualmente destrucción.

Señor, líbranos de la ira de los justicieros. Y de todos los ideólogos que llenan las cabezas de venganza a los pobres de espíritu.

lunes, 19 de diciembre de 2016

Revelador

Sociedad Civil Catalana, el colectivo que más se ha significado por combatir el independentismo en el interior de aquella comunidad autónoma, ha denunciado el hostigamiento que sufre por no aceptar las tesis nacionalistas. Revelan actos de boicoteo e intimidaciones, especialmente en la Universidad Autónoma de Barcelona.

Allí, un lugar donde el debate conceptual debería fluir sin ninguna cortapisa, grupos antifascistas han reventado un par de actos de SCC celebrados este mismo mes. El maridaje entre izquierda y nacionalismo, de infausto recuerdo, ocupa aquí también el papel de vanguardia contra la discusión intelectual. Un anuncio revelador, sin duda, de lo que se llegaría a vivir en Cataluña si vencen las tesis secesionistas.

viernes, 16 de diciembre de 2016

Amenaza

El tono de la conversación mantenida entre los dirigentes de Podemos Juan Carlos Monedero y Juan Pedro Yllanes muestra una de las consecuencias de sacralizar la ideología: la amenaza.

jueves, 15 de diciembre de 2016

Sin duda

El nacionalista flamenco Theo Francken, secretario de Estado de Inmigración, se niega a cumplir la decisión de la Justicia belga favorable a otorgar el visado a una familia siria que permanece en Alepo mientras se resuelve su caso. Se trata de un matrimonio y de sus dos hijos que entre el hambre y las bombas solo esperan poder salir vivos de aquella ratonera y viajar a Bélgica.

En los Estados de Derecho, los gobiernos se limitan a implementar las decisiones judiciales, pero en esta ocasión la formación nacionalista Nueva Alianza Flamenca, a la que pertenece Francken, se niega a acatar la resolución al entender que la medida aliente las peticiones de visado. Porque eso es lo que ha hecho la familia en cuestión. En vez de jugarse la vida atravesando mares y fronteras, planteó todo legalmente, gracias a que conocía a una familia en Bélgica que estaba dispuesta a acogerles en su casa.La Justicia belga entendió que todo se ajustaba a Derecho y que la familia siria podía emigrar. Pero, los responsables de ejecutar lo decidido se niegan a ello y no conceden el visado a los solicitantes que malviven en la tragedia de Alepo.  

Seguro que Theo Francken y la Nueva Alianza Flamenca consideran que el mundo se divide en dos grupos: por un lado los escogidos y por otro los parias de la tierra. Los primeros, sin duda, son ellos, los flamencos, que disfrutan de todos los derechos imaginables. Y entre los segundos está esa caterva de emigrantes que osa llamar a la puerta de Europa.

No sería de extrañar que en breve esos nacionalistas apelarán al derecho a decidir para oponerse a que los emigrantes puedan llegar a Bélgica. Seguro que se les llenara la boca argumentando las bondades de elevar altos muros que les separen de los desharrapados. ¿Y se imaginan ustedes cual será el resultado de ese referéndum? 

Sin duda.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Alepo

Las imágenes que vimos anoche de la población civil huyendo de Alepo parecían entresacadas de una película de la devastación sufrida en la Segunda Guerra Mundial. Esas columnas de seres harapientos sacando sus escasos enseres de una destruida ciudad nos devolvieron a un pasado no tan lejano, lo que incrementa la constatación de la estulticia humana capaz de ignorar el abismo a que se aboca.