lunes, 14 de mayo de 2018

Grietas que amenazan

Los Estados fallidos abundan por el mundo. Son aquellos en los que los instrumentos de los que disponen estos son incapaces de imponerse en la sociedad y la ley es sistemáticamente incumplida. Suele ocurrir cuando una delincuencia impone sus propias normas, como ejemplifican las mafias o las truchas centroamericanas con sus propios códigos o, incluso cuando lo hacen revestidas de ideología, como el Califato Islámico, o cualquier otro populismo.

España no es un Estado fallido, pero existen en la actualidad alarmas que convendría atender con prontitud y atajar de una manera expeditiva. Me refiero a la situación que vive el Estado en algunas zonas de Algeciras, ciudad donde el narcotráfico lleva camino de imponer sus propias normas delictivas y donde la acción de las Fuerzas de Seguridad se ve progresivamente obstaculizada, cuando no anulada. El caso, vivido este fin de semana, cuando nueve guardias civiles, de paisano, tuvieron que huir del lugar donde habían almorzado, es muy significativo. El Gobierno, como rector del Estado, debe inmediatamente redoblar la presencia de sus instrumentos para evitar perder Algeciras, lugar que como el resto del territorio nacional merece vivir bajo la legalidad existente y no por la que imponen determinados sujetos.

Pero, esta situación no es exclusiva de zonas paupérrimas, donde el narcotráfico influye en la degradación económica y social de la mayoría de sus residentes. También ocurre en otras, donde el nivel de vida es muy superior. Incluso, son consideradas lugares punteros del bienestar de su población. Me refiero a Marbella,  que ya sufrió la lacra de otra quiebra del Estado como es la corrupción, donde el fin de semana un empresario fue asesinado a tiros tras salir de la iglesia, donde acababa de celebrar la primera comunión de su hijo. El hecho, de que en tal lugar residencial y de lujo, se oculte un tipo de delincuencia internacional de altos vuelos, no debe ser excusa para que el Estado no pueda imponer su ley.


Los Estados fallidos pueden empezar con grietas, que si no se atajan acaban por derrumbar la arquitectura institucional y precipitan a sus habitantes a un infierno, que los ciudadanos españoles no se merecen. 

viernes, 11 de mayo de 2018

El `dedazo´

La decisión de investir como candidato a presidente de la Generalitat a Quim Torra por parte de Carles Puigdemont recuerda el sistema electoral que durante décadas se perpetuó en el México del siglo XXI para designar al siguiente presidente de la República.  El México de aquella época fue, además de un Estado fallido, un régimen revolucionario, dominado por una única formación política, el Partido Revolucionario Institucional, en un intento de cuadrar el círculo, como el oxímoron de su nombre revela.


Aquella República, elegía a su siguiente mandatario, mediante un sistema que recibió el nombre de dedazo, expresión muy gráfica que indicaba que el antecesor en el poder elegía a su sucesor sin ninguna cortapisa de nadie más. La República catalana, entidad aspirada mediante la sistemática infracción de la legalidad y por tanto revolucionaria, se ha inspirado en un precedente significativo: el México del novecientos, que revela meridianamente la condición de demócratas de sus impulsores y el régimen distópico que están empeñados en imponer no solo a sus fieles seguidores, sino también al resto de catalanes, que en ese momento dejarán de ser ciudadanos, convirtiéndose en súbditos, a la espera del dedazo de aquel investido por Dios. 

jueves, 10 de mayo de 2018

Argentina, en su contradicción

Una de las consecuencias de la política nacionalista de Donald Trump, cuya divisa electoral fue, recuerden, América, primero, se empieza a sentir en el resto de aquel continente, de cuyo nombre se apropió  los Estados Unidos ya hace mucho tiempo. Tiemblan el peso mexicano, el colombiano y el chileno, así como el real brasileño, mientras ha mandado a la UVI a Argentina.

La petición de un nuevo rescate sobre la nación austral ha sacado a pasear a todos los fantasmas de ese país, con un enorme potencial, que sin embargo no logra superar sus propias contradicciones. Cuando Mauricio Macri llegó al poder, poniendo fin a doce años de kirchnerismo, la última expresión peronista gobernante en Argentina¡, acabó con la escalada del gasto público que había marcado las presidencias de Ernesto y Cristina, en un intento de frenar la inflación y la depreciación frente al dólar. El nuevo mandatario, ideológicamente más acorde con la interpretación liberal económica, recurrió, incluso, en los últimos días, a subir los tipos de interés. Pero todo fue en vano. Finalmente sacó bandera blanca  y anunció al pueblo argentino que recurriría al FMI, anatema en un país que desde 1957, dos años después del final del primer ciclo peronista, conoce las consecuencias que ello conlleva. Pero fue en la última década del siglo pasado, bajo la presidencia de Carlos Saúl Ménem,  el más liberal de los peronistas que han gobernado Argentina, cuando el recurso al FMI se convirtió en una dependencia, que unida a los efectos negativos de los. recortes sociales, explica la animadversión popular a tal recurso.


Argentina queda así encerrada, de nuevo,  en el bucle perverso, alimentado por una ideología que desde hace cerca de setenta años condiciona el país. Ha sido suficiente que en Estados Unidos gobierne un populista, que amenaza al mundo con aranceles, para que la sombra del corralito vuelva a una Argentina incapaz de romper su nudo gordiano.

martes, 8 de mayo de 2018

Apropiación

Es impresionante la apropiación que hace el nacionalismo del pueblo catalán. Durante los meses previos al referéndum que impusieron, el argumentario incidía en que ese era el deseo de los catalanes, tachando de antidemocrático al españolismo que negaba el acceso a las urnas. Ahora, en cambio, los nacionalistas sostienen que el pueblo catalán no desea la repetición de las elecciones. No serían buenas, llegan a decir sin rubor.


Ellos, sin duda, son los pastores que guían al pueblo: a los buenos catalanes. Y, por supuesto, deciden cuando deben votar. También qué votar. Una distopía, que ojalá aún podamos evitar. 

lunes, 7 de mayo de 2018

Ciudadanos marca el paso al PP

La elección de Ángel Garrido como sucesor de Cristina Cifuentes al frente de la presidencia de la Comunidad de Madrid no presupone que el hasta ahora portavoz del gobierno regional sea el futuro candidato del PP en las elecciones autonómicas del próximo año. El partido de Mariano Rajoy se ha limitado a nombrarle candidato para la investidura de una presidencia interina hasta esa fecha. Lo que pase después, todavía es desconocido. También el nombre de quien sea el finalmente elegido para competir con Iñigo Errejón y con los que designen el PSOE  y Ciudadanos por el despacho principal de la Puerta del Sol.

Ahí, el PP no lo va a tener fácil, porque empieza a tener un serio problema, consistente en que le va a costar encontrar a alguien que sea a la vez conocido y esté completamente limpio de sospechas de corruptelas. El ejemplo de Pablo Casado, quién también se vio salpicado por la obtención de titulaciones académicas, es revelador.


Nunca la izquierda ha tenido tan fácil volver a la Puerta del Sol, desde que en 1995 Joaquín Leguina perdió las elecciones frente a Ruiz-Gallardón. Pero, más que por méritos del PSOE y Podemos, será por los graves errores del PP. Por eso, Ciudadanos, el partido que impuso el cese de Cifuentes y la elección interina de Garrido, marcando el paso al partido de Rajoy, tiene más posibilidades de terminar gobernando Madrid.  En 2019, que es la fecha relevante, no ahora.

viernes, 4 de mayo de 2018

Memorial de la infamia

Se lo anuncié. Es raro que el ser humano elija el camino acertado. Sin duda que ese es el de la reconciliación. No, no hablo de ETA y del espectáculo dado hoy por unas personas en Cambo-les-Bains, para mayor gloria del relato nacionalista radical, sino de una decisión del Ayuntamiento de Madrid.

Les refresco la memoria. Les hablé no hace mucho de la intención del consistorio municipal, gobernado por Podemos, cuyos conmilitones vascos avalaban hoy con su presencia el acto propagandístico de la localidad francesa, de erigir en el cementerio de la Almudena de un memorial en recuerdo de los tres mil fusilados en la represión franquista tras la Guerra Civil. El Comisionado de la Memoria Histórica, organismo consultivo creado por el propio ayuntamiento, intentó disuadir a este de tal iniciativa, proponiendo un monumento en recuerdo de todas las víctimas ocurridas durante la Segunda República y el Franquismo, en un claro intento de facilitar la reconciliación entre españoles.

Pero, lo predije, el consistorio desoyó a sus expertos, algunos de ellos reputados historiadores como José Álvarez Junco y Octavio Ruiz-Manjón. E insistió en un memorial que solo recogiera los nombres de las víctimas franquistas. Hasta el punto que entre esas desgraciadas tres mil víctimas hay unas trescientas que corresponden a chequistas.

¿Y quienes son los chequistas? Pues, fueron unos individuos que durante el descontrol del orden público que padeció el régimen republicano actuaron por su cuenta encarcelando, torturando y asesinando a rivales ideológicos. Eso sí, en nombre de otras ideologías opuestas, llenándoseles la boca con el término Revolución. Indudablemente, aquellos que cometieron esos crímenes, no merecieron ser fusilados durante el franquismo, porque responder con violencia a la violencia es el peor camino posible. Si no, que se lo pregunten a tantos vascos que han sufrido un infierno durante más de medio siglo.

Los expertos del Comisionado propusieron al ayuntamiento que no se escribiera en el monumento los nombres de las víctimas franquistas, con el objetivo de evitar que el de los de los chequistas  fueran grabados en las placas. Vano intento final. El Ayuntamiento de Madrid les ha negado a sus expertos hasta ese último sabio consejo. No vamos a ser equidistantes, ha declarado el teniente de alcalde Mauricio Valiente.

Personaje que merece que su nombre aparezca en un memorial de la infamia. 



jueves, 3 de mayo de 2018

La Manada

La sentencia del juicio a La Manada presenta muchos vértices para analizar. El primero de ellos incide en el voto particular del magistrado Ricardo González, cuyo contenido, no solo por su extensión, es desde todo punto de vista extemporáneo, en su doble acepción por inconveniente e inoportuno, y por impropio del tiempo en que sucede. Considerar que la víctima participó gustosamente de aquella violación es un despropósito carente de cualquier lógica.

El veredicto de los dos restantes jueces considera probado el abuso sexual, pero no la agresión. Aquí, entramos ya en cuestiones jurídicas de elevada sutileza, pero que pivotan en torno a aclarar en que consiste la intimidación. Sin duda que, una vez llegue el asunto al Tribunal Supremo, el alto organismo tendrá la ocasión de ahormar la jurisprudencia al respecto. Esperemos que además sea en el sentido que pide la calle.

Mientras tanto, conviene reflexionar sobre un aspecto fundamental que las protestas feministas de estos días no ponen en el centro de debate y que inciden en la banalidad que determinadas prácticas machistas hacen de la condición femenina. Me refiero a los asesinatos de mujeres, que despojan a la víctima de su condición de personas, reduciéndolas a meros objetos de sus victimarios. Pero también a otro aspecto, aun mucho más oculto, el de la prostitución, donde la mujer queda limitada a un mero objeto sexual. Aspecto que deberíamos analizar, máxime teniendo en cuenta la demanda en alza de las nuevas generaciones hacia el sexo pagado. Hay países, como Suecia, donde se persigue penalmente al cliente de esos servicios, que se extienden por todos los países occidentales, en muchas ocasiones camuflados como meras salas de masajes.


Todo aquello que despoja a la mujer de su condición de persona es la causa de que luego haya hombres que actúen en Manada. Eso es lo que hay combatir.