Se lo anuncié. Es raro que el ser humano elija el camino acertado. Sin duda que ese es el de la reconciliación. No, no hablo de ETA y del espectáculo dado hoy por unas personas en Cambo-les-Bains, para mayor gloria del relato nacionalista radical, sino de una decisión del Ayuntamiento de Madrid.
Les refresco la memoria. Les hablé no hace mucho de la intención del consistorio municipal, gobernado por Podemos, cuyos conmilitones vascos avalaban hoy con su presencia el acto propagandístico de la localidad francesa, de erigir en el cementerio de la Almudena de un memorial en recuerdo de los tres mil fusilados en la represión franquista tras la Guerra Civil. El Comisionado de la Memoria Histórica, organismo consultivo creado por el propio ayuntamiento, intentó disuadir a este de tal iniciativa, proponiendo un monumento en recuerdo de todas las víctimas ocurridas durante la Segunda República y el Franquismo, en un claro intento de facilitar la reconciliación entre españoles.
Pero, lo predije, el consistorio desoyó a sus expertos, algunos de ellos reputados historiadores como José Álvarez Junco y Octavio Ruiz-Manjón. E insistió en un memorial que solo recogiera los nombres de las víctimas franquistas. Hasta el punto que entre esas desgraciadas tres mil víctimas hay unas trescientas que corresponden a chequistas.
¿Y quienes son los chequistas? Pues, fueron unos individuos que durante el descontrol del orden público que padeció el régimen republicano actuaron por su cuenta encarcelando, torturando y asesinando a rivales ideológicos. Eso sí, en nombre de otras ideologías opuestas, llenándoseles la boca con el término Revolución. Indudablemente, aquellos que cometieron esos crímenes, no merecieron ser fusilados durante el franquismo, porque responder con violencia a la violencia es el peor camino posible. Si no, que se lo pregunten a tantos vascos que han sufrido un infierno durante más de medio siglo.
Los expertos del Comisionado propusieron al ayuntamiento que no se escribiera en el monumento los nombres de las víctimas franquistas, con el objetivo de evitar que el de los de los chequistas fueran grabados en las placas. Vano intento final. El Ayuntamiento de Madrid les ha negado a sus expertos hasta ese último sabio consejo. No vamos a ser equidistantes, ha declarado el teniente de alcalde Mauricio Valiente.
Personaje que merece que su nombre aparezca en un memorial de la infamia.
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