martes, 29 de mayo de 2018

Moción exprés

Tanto al PP como al PSOE le conviene la tramitación rápida de la moción de censura a la que asistiremos. Por ello, no han tardado nada en ponerse de acuerdo para que esta se implemente el jueves y viernes próximo. Al partido del gobierno para contrarrestar el golpe de efecto conseguido por Pedro Sánchez presentándola y a los socialistas ante el desgaste que implicaría una negociación con los independentistas catalanes para que prosperase.

El líder del PSOE confía, pues, en arrancar apoyos incondicionales ante la premura de los plazos, sin ceder en impopulares contrapartidas. Fundamentalmente, Sánchez teme, más que la foto con Bildu, la imagen que proyecte negociando con los partidos soberanistas catalanes, porque la lenta sangría de expectativas electorales que padece beneficiaría aún más a Ciudadanos. Pondrá así en el brete a ERC y al PDCAT de tener que respaldarle o apoyar la continuidad de Rajoy, lo que para sus electores sería inasumible. Un trágala, por tanto. 

En cambio, el PNV posibilista actual disfruta de más cintura para no aceptar los hechos consumados. Rajoy cuenta con la ventaja de que el apoyo jelkide a la moción cuestionaría los Presupuestos que han apadrinado.  Por tanto, el éxito de la moción es más que dudoso, lo que colocaría a Pedro Sánchez en una posición complicada. Ayer, mismo Pablo Iglesias se lo recordó, invitándole a retirarse de la política si fracasaba. 


Lo sabremos pronto. No en balde, tanto el PP como al PSOE les ha interesado que sea una moción exprés.

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